Archive for the ‘Otras colaboraciones’ Category

“Vosotros y nosotros”

Jueves, Noviembre 2nd, 2006

Un amigo, que como él indica, trabaja en esto de la solidaridad y de lo social, nos manda este arículo.

Promete continuar colaborando y nosotros le recibimos con los brazos abiertos y nuestro cariño.

Evidentemente, por prudencia firmará como “El ilustrado”.

Vosotros y nosotros

Cuando Antonio se murió a causa del frío en el túnel de Atocha sufrí un
asalto a mano armada por parte de preguntas que a día de hoy no sé cómo
responder. Tengo la sensibilidad a flor de piel en lo que a
“sinhogarismo”
se refiere. Político hasta la médula y social por convencimiento,
nacimiento
y educación. Eso fue lo que me enseñaron mis padres, “todos somos
iguales,
la solidaridad es una palabra fundamental y debe de ser un hecho, haz a
los
demás lo que te gustaría que te hiciesen a ti, es mejor ser amigos que
enemigos…” y otros máximos democráticos por todos conocidos de esos a
los
que a todos nos encanta decir que pensamos y practicamos.

Pero a mí no me parece suficiente pensar eso, aunque ya es un punto
importante. Yo creí que era mejor dedicar mi vida a hacerlo. Valoré la
posibilidad de trabajar en la “solidaridad” y la “ayuda al prójimo” y
vivir,
además, de ello (punto este importante para comprender mi
desconcierto).
Encontré en las carreras de lo social la oportunidad de hacerlo, y allí
que
fui. Años de estudio que nunca acaban, prácticas, salarios bajos,
recortes
presupuestarios se compaginan con festivos libres, no trabajar los
fines de
semana, vacaciones de verano y de navidad, malpagar un alquiler y tener
todos los días un plato de comida tras hacer mil cuentas para llegar,
al
menos, al día 25 de cada mes.

Por ahí ya vamos encaminados. Mi vida más o menos hecha. Trabajo
estable en
algo que había establecido como objetivo. Hijos, un coche y una casa en
la
sierra completarían el pack, pero eso quizá tenga un más largo plazo de
ejecución. Pero nos queda otra parte: la realidad del trabajo.

Personas sin hogar. Gente que duerme en la calle, gente que no duerme
en la
calle, gente con problemas de salud mental, drogodependencias, ambas o
ninguna de ellas. Gente que comienza a trabajar y gente que no. Gente
normal
y gente extraña. Gente al fin y al cabo. Tengo un proyecto por el que
guiarme, unos métodos de intervención, unas normas a seguir, unas
conductas
más o menos estandarizadas de atención individualizada para cada
persona
(algo contradictorio, lo sé). Y lo hago. Sigo las pautas más o menos a
rajatabla (aunque algún rapapolvo he recibido por saltármelas alguna
vez) Y
estoy contento con ellas porque, en mi opinión, son bastante cercanas y
liberales. He visto que a día de hoy aún se siguen practicando en otros
sitios labores de beneficencia que ya creía extinguidas. Decenas de
personas
esperando un bocadillo en la calle de Carretas me deprime, sobre todo
si lo
hacen cuando yo voy a ir al cine que hay allí cerca. ¿Por qué no hacen
esas
colas en otro momento y así no me amargan la película?. Y es que aquí
viene
mi gran dilema.

Resulta que estoy trabajando para alcanzar mi utopía de igualdad y
erradicación de la pobreza. Pero casi cuatro años después de empezar
con
esta tarea, los avances que he experimentado han sido mínimos. Me dicen
“hay
personas que están cronificadas y que desde los Servicios Sociales lo
único
que podemos hacer es contención para que no decaigan más”. Estos casos
no
son los únicos, claro. En estos años decenas de personas que entraban
en mi
vida derrotadas por la lucha por la supervivencia se han vuelto a
convertir
en luchadores natos con afanes de superación. No ha sido gracias a mí,
pero
lo he visto, y me alegra.

No obstante, el dilema radica en que pese a estar trabajando por
conseguir
la igualdad, resulta que no somos iguales. Existe un “vosotros” y un
“nosotros” que no se puede negar. A nosotros nos autodenominamos
“profesionales”, “trabajadores”, “coordinadores”, “encargados”….
depende
de la entidad en la que te muevas, el puesto que ocupes, la titulación
que
tengas y el salario que cobres. Vosotros sois “usuarios”,
“pacientes”…
“personas” en algunos casos. Pero existe esta diferenciación. Me decían
cuando estudiaba y me lo dicen ahora que es necesaria hacer una
diferenciación, no mezclar lo personal y lo profesional para ofrecer un
servicio efectivo. Puede que sea así. Pero no me entra en la cabeza ser
diferentes y alcanzar la igualdad desde la diferencia.

Este escrito no es una llamada de auxilio, no pretendo recibir consejos
y
explicaciones sobre por qué sí o por qué no es así. No. Entre otras
cosas
porque no me va a servir para nada. Más bien lo que quiero es expresar
esta
sensación. Quiero sincerarme, gritar que sé que esto existe, que es así
y
que me he conformado con ello para poder sobrellevar un modelo de vida
acorde a los cánones establecidos. No sé cuanto voy a durar así porque,
dado
que me conozco hace mucho tiempo (aunque no al 100%), soy consciente de
que
tengo arrebatos de vez en cuando me canso de mi realidad, intento
cambiarla
y empiezo a romper con todo.

Me gustaría poder exponer mi punto de vista sobre las instituciones, el
Estado, el famoso modelo social, las diferencias entre el trabajador y
la
persona que hay dentro de él. Espero poder seguir expresándome en esta
línea. No voy a utilizar mi nombre, sino un pseudónimo que creo que
viene al
pego. Lo que sí me gustaría es ser sincero y contar las cosas tal cual
las
pienso, expresar mis dudas tal cual me vienen. Ayudadme a ello. Espero
que
mi utopía no sea, como la define el diccionario de la RAE, “Plan,
proyecto,
doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable”

“El ilustrado”

“El cajero”

Domingo, Octubre 15th, 2006

Nuestro colega “el espía” nos manda este original comentario a “Tu otro banco”. lo publicamos por su interés.

“Yo me encontraba en un cajero cualquiera de mi banco, y entonces sin
venir a cuento me abordó un tipo de larga barba, algo descuidado, con
unos ojos fijos que me flojearon las piernas, le pregunté: Quién es usted?
Para avasallarme de esta manera, no le da vergüenza?

No me amenazó en ningún momento, ni siquiera me sacó una chirla o una
navaja, se le notaba que era algo descuidado en su físico, yo le quise
ayudar concediéndole un piquillo para que se colocase con el vino o el
chute de circunstancias para que me dejara en paz y salir airoso del
encuentro inesperado.

El hombre, entonces, me miró fíjamente, y me preguntó por la billetera.
(Y dále, pensé, cuánto necesita?)

-Nada, sólo quisiera ver las fotos:
-las fotos ¿?
-Jó, cada día hay más locos por el mundo. Está bien, si así me deja en
paz…

Y abrió su billetera, sobresaliendo su American Express, su Visa ORO y
un montón de relucientes billetes dentro de la cartera.

-Sólo le pediría una cosa, me deja ver las de su mujer?
-Por qué no?
-Es guapa, ¿eh?
-Sí, jeje,
-Y el de al lado?, es su hijo? Cuántos años tiene ya?
-7 u ocho, no lo sé exactamente.
-Y cómo se llama?, si no soy indiscreto. No quisiera serlo.
-Pues se llama Rafa.
-Qué casualidad, Igual que yo.

Y se fue llorando a lágrima viva, sin ninguna violencia, dejándose aquí
el alma, yo, en ese momento no entendía nada. Después me di cuenta.

“Paulo C. nuestro poeta particular”

Jueves, Septiembre 21st, 2006

Nuestro poeta Paulo C. nos envía esta nueva poesía.

“Virgen del infortunio, doliente Madre mía,
en busca del consuelo me postro ante tu altar.
Mi espíritu está triste, mi vida está sombría,
pasaron sobre mi alma las olas del pesar.

Estoy en desamparo, no tengo quien me acoja;
hay horas en mi vida de bárbara aflicción,
y solo… siempre solo,, no tengo quien recoja
las lágrimas secretas que llora el corazón.

Es cierto que del mundo en la corriente impura
cayeron deshojadas las rosas de mi fe,
que en pos de mis fantasmas de juvenil locura
corriendo delirante, Señora, te olvidé.

A nuestro paso vamos dejando en sus abrojos
pedazos palpitantes del roto corazón;
y andamos… y andamos… y no hallan nuestros ojos
ni tregua a la jornada, ni tregua a la aflicción.

En busca de consuelo yo vengo a tus altares
con alma entristecida y amargo corazón;
y pongo ante tus ojos, Señora, mis pesares,
y en lágrimas se baña la voz de mi oración.”

Paulo C.

“Poesía”

Lunes, Septiembre 18th, 2006

Paulo C., mi compañero me da una nueva poesía y manda el siguiente mensaje: “Maitte te Amo”.

“La guerra”

La guerra tiene labios azulados,
ojos de soledad, carne de frío,
campos de noche eterna, gesto airado,
inviernos sin otoño y sin estío,
la guerra…
tiene niños asombrados,
manitas de miseria y extravío,
cierzos que cortan vidas y sembrados,
grises atardeceres, sol sombrío,
la guerra…
tiene dientes afilados,
cuchillos de acerado desafío,
boquitas de hambre triste y rostro helado,
inmensa podredumbre hacia el vacío,
la guerra…
tiene el ceño ensangrentado,
harapos y negrura de atavío,
alaridos sin nombre y sin soldado,
desbordadas las venas, turbios ríos.
La guerra…,
sal en la herida abierta de la tierra.”

Paulo C.

“Pan perdido”

Miércoles, Septiembre 13th, 2006

Un compañero de albergue me hace llegar esta bonita poesía.

Pan perdido

Hoy de nuevo no tengo que comer
sólo me espera el puente aquel
tengo que ir a buscar el desayuno perdido
que nunca logro encontrar
Sólo deseo terminar esta búsqueda
interminable, que nunca le encuentro el fin
Solo me paro en una triste esquina
sin limosna alguna mi dolor de mendigo
cada vez crece más y es más intenso
Sólo deseo mi cuarto de hora
para morir tranquilo con un pedazo de pan
del desayuno perdido.”

Paulo C.

“Alta grastonomía”

Lunes, Septiembre 4th, 2006

Frida nos envía este nuevo texto. Es lo que está sufriendo en sus carnes desde hace mes y medio que está en la calle. Sigue esperando que llegue el 8 de septiembre para que la reciba su asistenta social -está de vacaciones- para ver si le dan una solución a sus problemas.

Por cierto “las peras pecosas” han vuelto y este lunes las han vuelto a servir.
Yo estuve dos meses tomando de postre sandía, absolutamente sosa.

“La hora de la comida ha sido desde siempre el momento más importante del día para hacer una tranquila y relajante pausa en el cotidiano itinerario.

Es el momento de cargar gasolina al cuerpo y al espíritu.

Cuenta la leyenda (según los nutrólogos) que para obtener una buena digestión se debe comer en un ambiente tranquilo, sobre una mesa bien puesta y con calma, mucha calma.

Los menús deben ser variados y equilibrados en proteinas, vitaminas, lípidos, etc.

La realidad en los comedores de caridad se alejan kilómetros de la leyenda.
Como ejemplo un recorrido por los menús de una semana preparado por una cocinera que tiene mano de metate (piedra).

    UNO

    Puré líquido de patatas sin sabor alguno.
    Filete empanado acompañado de lechuga (porción de 25 gramos, de algo parecido a carne grsosa, muy grasosa).
    Peras pecosas.
    Pan y agua.

    DOS

    Arroz caldoso con fríjoles.
    Huevos duros (2) pintados con salsa de tomate (estupendo para la calor).
    Peras pecosas.
    Pan y agua.

    TRES

    Lentejas pelonas.
    Sandwich de algo parecido a fiambre y una rebanada de empanada de sardinas.
    Peras un poco más pecosas y sandía.
    Pan y agua.

    CUATRO

    Papas caldosas.
    Empanado de sepa dios que, acompañado de un puñado de lechuga pintado con granos de maiz.
    Peras pecosas, pecosas. Agua de sandía muy espesa sin colar.
    Pan y agua.

    CINCO

    Arroz o engrudo para pegar carteles con huesos pelones incluidos.
    Huevos estrellados, muy pero que muy hechos, fríos con un baño de salsa de tomate.
    Leche pintada con café y con mucha azucar.
    Pan y agua.

    SEIS

    Garbanzos sosos (los puedes usar en defensa propia como balas).
    Sandwich de pseudo fiambre en pan endurecido (para reforzar los dientes).
    Peras tan pecosas que de su original color amarillo se tornan marrones.
    Pan y agua.

    SIETE

    Sopa de fideos con huesos pelones de pollo (fría y grasosa).
    Albóndigas en tomate.
    Licuado de pera (por fin se terminaron) tan espeso que cuesta diluirlo.
    Melocotón soso y mantecados navideños ( nótese es domingo)
    Pan y agua

    Los segundos no se pueden repetir y no llegues tarde porque se habrán terminado.

    Ambiente: limpio. Atención: presentable.

    Debes comer muy deprisa o te barren los pies y procura comer en silencio pues la cháchara está muy mal vista.

    Horario de 12:45 a 13:45. A las 13:35 te empiezan a comer aunque estes empezando a comer. A esto se le llama comer con tranquilidad.

    Con este sistema te mantienes mal nutrido y por supuesto deprimido pero no te quejes que estas ¡vivo!.

    En las vacaciones de verano entran al panorama voluntarios que cubren las plazas de los fijos y es cuando se siente en el comedor un poco de calor hogareño bajo la supervisión de Concha.

    No muerdo la mano que me alimenta, simplemente pregunto ¿por qué la caridad es tan pobre y denigrante? ¿No se puede conseguir algo mejor?”

“Frida”