Hace algún tiempo alguien o alguienes, escudándose en el anonimato de Internet, se dedican a mandar mensajes a bolgs amigos, acusándome de muchas cosas.
Aclararé algunas cosas de las que se me acusa, mejor se difama.
No soy alcohólico ni jugador. Por suerte es uno de los motivos que me han permitido salir de la calle, la gente que me conoce y me ha visto estos años y que ahora me ve casi todos los día lo sabe, pero aunque lo fuera también tendría todo el derecho del mundo a intentarlo.
De la “Asociación desde la calle”, me desvinculé desde el mes de octubre del año pasado. Diré simplemente que hubo diferencias de criterio en cuanto a la gestión de la misma.
Y que yo sepa la asociación tiene sus cuentas cerradas desde es fecha, por tanto es dificil que nadie haya realizado alguna donación en las mismas.
Y por mi parte mis cuentas son tan sencillas como que solo tengo una cartilla donde figuran todos mis ingresos y también los números rojos habituales.
Ahora bien diré que estamos creando una nueva asociación, con gente de la calle. Cuando esté en pleno funcionamiento ya lo anunciaremos en este blog. Porque le pese a quién le pese seguimos adelante con el proyecto, nada como la paciencia y la perseverancia.
El problema es que algunas personas creen que por fundar una asociación van a tener relevancia social, van a cambiar el mundo en dos días o van a conseguir un medio de subsistencia y cuando estas cosas no ocurren o no con la rapidez que esperaban, se creen que los demás les engañan y no lo aceptan.
Bueno dicho queda, esto es lo que hay y no hay más.
P.S.
En el periódico “el Debate”, donde escribía Eugenio D’ors, se recibió un día una carta al director discutiendo las tésis del bueno de D’Ors.
El contestó al día siguiente.
El litigante volvió a responder. Y al día siguiente de la nueva misiva, la columna de D’Ors apareció en blanco, solo con una frase que decía “Ya le di limosna ayer, hermano”.
A buén entendedor pocas palababras bastan.