Archive for the ‘Colaboradores’ Category

“Las palabras, los pobres y los ricos” (XX)

Lunes, Agosto 27th, 2007

“Mención de honor popular” “Ser un querido párroco querido”

Tuvimos ya en Semana Santa, en las vacaciones, a un obispo de Madrid que aprovechó el tiempo de asueto pascual para llamar la atención de los tres curas de Vallecas, a quienes dió a conocer mejor a toda España por su buen arte de ayuda no institucionalizada a los más necesitados.

Y ahora, otra vez, en las vacaciones, en plena canícula agosteña, unas monjas del pueblo Albuñol de Granada, llenan los días de retiro anual dando a conocer en emisoras, canales nacionales y extranjeros, prensa e internet al párroco Gabriel.

Si en este país nuestro la asistencia social necesaria y la ayuda eclesiástica interesadfa o desinteresada fueran reales, no creemos que ningún obispo o monja tuvieran ocasión de hacer famoso a alguien que hace aquello que predicaba otro alguien hace muchos siglos, lo de “ama al prójimo como a ti mismo”.

Si ser ciudadano español decíamos que ya es harto dificil, los valientes y atrevidos párrocos que ponen en práctica el segundo mandamiento - amarás a tu prójimo como a ti mismo- de una forma humilde y sencilla, se las ven y se las desean para llegar a fin de mes, en este caso el de agosto, para continuar con su labor, de la que seguro no quieren agradecimiento pero por lo menos no una forma así de dura, por no decir otra cosa, de cese en su quehacer.

En su quehacer, en la que por el cariño, su obra no solo goza del agradecimiento popular sino que además es reconocimiento y admiración. El pueblo de Albuñol está haciendo todo lo posible para que vuelva Gabriel.

Por suerte a Gabriel las monjas le han hecho, todavía, si cabe, más querido para el pueblo y un poco más famoso para España, le han hecho también una página para que le podamos seguir mejor desde fuera de la ciudad ideal de Granada y en todo el mundo.

Ánimo Gabriel todos te esperan.

!! Que cosas ocurren cuando la mayoría de los españoles está de vacaciones !!

“Rica indigencia”

Viernes, Septiembre 15th, 2006

Nuestro colaborador “Lorenzo Hazañas” nos escribe un nuevo texto.

“Pertenecer” (*) al albergue de San Juán de Dios es pertenecer a Amelia, la sobrina del director.

“Pertenecer” a Amelia a mi me ha supuesto pertenecer a la pu… calle.
Con este poema le cuento a la estructura social lo que me ha afectado su injusto proceder.

Gracias por la adrenalina que me ayuda a sentirme vivo y a “desear” salir del pozo a “pesar” de vosotros. Ah, un dato, yo pertenezco a mis padres, a Dios, a la palabra y a mi mismo.

“Rica indigencia”

“No soy indigente, lo estoy
moví el alfil con poca habilidad
la jugada me condujo a la ruindad
pero sigo aprendiendo a día de hoy.

He dormido feliz en la Plaza de Oriente
yo, pobre republicano vigilando el palacio
Rodeado de humildes generosos y algun zafio
Que me ayudan a sentir que soy gente

Voy a salir del pozo reforzado
el humor no lo pierdo, sueño y rio
un poeta que rie no será condenado

La indigencia me nutre, me acerca a la verdad
le digo a los mendigos, no olvidar quienes sois
de los pozos, se sale más fuerte, con amor y humildad”

Lorenzo Hazañas

(*) “Pertenecer” en el argot de la indigencia quiere decir:
Cuando un indigente entra en su primer albergue, se le pone una marca indeleble, como los sacramentos, o como la marca de la ganadería. A partir de ese momento se “pertenece” a él.
No se puede ir a ningún otro, ni siquiera al municipal de San Isidro, salvo que seas derivado -otra horrorosa expresión- por el responsable del sitio al que “perteneces”.
Si este está enfrentado contigo, o le has caido mal, o ha entendido mal tu problema, o cualquier otra puñetera causa, tu destino es inevitablemente la calle.
Tu vida está en sus manos, de una persona sin experiencia en la vida -lo digo por su juventud- y con una experiencia universitaria de una diplomatura de tres años. Es lo que hay.

“¿Asistencia social?”

Martes, Septiembre 5th, 2006

“Lorenzo Hazañas” ha vuelto. Bienvenido. Su primer texto después de su peripecia en el centro terapéutico.

“A San Juán de Dios llegué como mendigo.
Encontré normas, no había caridad.
Llamé a Calor y Café y sentí frío.
Para ser honraos les falta
lo que le falta al café
pa ser café cuando es Malta.
Luego acudí al Samur Social
me dijeron que hablo bien, que tengo educación
que como indigente no doy el tipo normal
que en fase depresiva, en rehabilitación
de sustancias, no tienen nada para mí
Angustiado, dolido, acabado, con el orgullo herido
mis pasos me dirigen a la Plaza de Oriente
Por primera vez mis huesos van a dormir
en la calle.
Mi amor por la ópera me lleva hasta
su vera, a su templo.
Y allí el milagro
cinco indigentes me llueven con retazos de su corazón
me miman, me arropan. Me dicen, con amor
no estas solo y tienen razón.”

“Lorenzo Hazañas”

“CALVOKHAN queremos un hijo tuyo”

Jueves, Agosto 24th, 2006

Lorenzo Hazañas dixit:

Estimado Sr. Calvo, cada vez que escucho su nombre la seguridad que invade mi cuerpo y mi alma es indescriptible.

Usted ya sabe, que los indigentes tenemos poco dinero, pero que alma mucha. Estamos tocados por lo divino, sabido es que Zeus tenía costumbre de bajar a la tierra, disfrazado de Mendigo, para comprobar la condición moral de los mortales; a algunos les hizo semidioses.

Yo, que conozco a muchos mendigos, e intento indagar quién es Zeus, pretendo librarles de la desconfianza hacia su augusta persona. Pienso que es la incultura y el mal intencionado pensamiento de los indigentes, lo que no les deja entender la bondad de sus intenciones.

Pobres ignorantes, no saben que al manifestar que va a sacar a los indigentes y a las putas de las calles de Madrid, solo pretende explicar, que sabiendo que solo hay plaza en albergues para 800 o 1.000 personas y el espabilado concejal conoce que son 6.000 los censados (o más porque igual que en las manifestaciones es dificil contarnos y además nos movemos mucho para buscarnos la vida).

Pues bien, lo único que anuncia, el nunca lo suficientemente bien ponderado Sr. Calvo, es la construcción de un hiper albergue, con asistencia psicológica, adecuada orientación laboral, trabajadores que no beban, comida no caducada, personal profesional y tierno que devuelva la autoestima a los pobres, personas en crisis más o menos larga, que disfrutarán los 5.200 que quedan sin albergue de un centro modelo, donde además, internará a las prostitutas y prostitutos para hacer de nuestra vida un paraiso mientras volvemos a la vida normal.

Algunos a lo mejor no querremos volver.

Se lo intento explicar a mis colegas los ingredientes y muchos no me creen. No saben de fisonomía humana. Con la cara de buen hombre que tiene usted.

En fin, que pienso que Zeus ya le habrá hecho “semidí”; anímese Sr. Calvo, un par de ideas geniales más y la O y la S las tendrá ganadas.

Mi más profunda admiración y llameme el día que vayan a poner el primer ladrillo del hiper albergue Calvolandia.

Sin más se despide el ingrediente más mentiroso bajo la facha de la tierra.

POST DATA: Mis saludos de perfil al resto de cocejales egipcios del Ayuntamiento de Madrid.

¿Cuanta ruindad cabe en un alma?
A veces me pregunto sin respuesta
Lo pensaré en un parque con gran calma
Voy a iniciar entre los pobres la colecta
Os voy a regalar un peluquín de Samarkanda

“El poder de un corazón bonito.”

Jueves, Agosto 24th, 2006

“Lorenzo Hazañas” es un nuevo miembro de “indigencia”. Politoxicómano de edad indefinida, pero más cerca de los 50 que de los 60. Vive en un albergue, pero en agosto irá a una comunidad terapéutica. Bienvenido.

“Esta, mi primera participación, es un poema, como muestra de agradecimiento a Elisa, terapeuta ocupacional del Cad de Arganzuela, que trabaja con inteligencia, ternura y sumo respeto por todas las personas que tienen el honor de caer en sus dulces manos.”

“EL PODER DE UN CORAZÓN BONITO”

Emigrante de Kaos, en mar umbrio
Lejana, nublada, como bello espejismo
Isla poblada de palmeras sonrientes
Se apareció a sus ojos al poniente
Al llegar allá, una sutil papagaya

Sutil, bonita de ojos claros
Ofreció al náufrago, mágico alimento
Nació otro hombre, detrás de la borrasca
Resonaba al lado, el tic tac de un reloj
Indicando optimista, a Kronos el camino
Suspiró el navegante. Con ternura y razón
Aquella linda ave dio luz a su destino

GRACIAS es una palabra demasiado corta.

“Lorenzo Hazañas”

“Noticias de los nadies” de Eduardo Galeano

Jueves, Agosto 24th, 2006

“Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece, o simplemente es un modo de expresión del orden natural de las cosas. La pobreza puede merecer lástima, pero ya no provoca indignación: hay pobres por ley de juego o fatalidad del destino.

Los medios dominantes de comunicación, que muestran la actualidad del mundo como un espectáculo fugaz, ajeno a la realidad y vacío de memoria, bendicen y ayudan a perpetuar la organización de la desigualdad creciente.

Nunca el mundo ha sido tan injusto en el reparto de los panes y los peces, pero el sistema que en el mundo rige, y que ahora se llama, pudorosamente, economía de mercado, se sumerge cada día en un baño de impunidad.

La injusticia está fuera de la cuestión. El código moral de este fin de siglo no condena la injusticia, sino el fracaso.Hace unos meses, Robert McNamara, que fue uno de los responsables de la guerra de Vietnam, escribió un largo arrepentimiento público. Su libro, In retrospect (Times Books, 1995) reconoce que esa guerra fue un error. Pero esa guerra, que mató a tres millones de vietnamitas y a 58 mil norteamericanos, fue un error porque no se podía ganar, y no porque fuera injusta. El pecado está en la derrota, no en la injusticia. Según McNamara, ya en 1965 el gobierno de Estados Unidos disponía de abrumadoras evidencias que demostraban la imposibilidad de la victoria de sus fuerzas invasoras, pero siguió actuando como si la victoria fuera posible. El hecho de que Estados Unidos estuviera practicando el terrorismo internacional para imponer a Vietnam una dictadura militar que los vietnamitas no querían, está fuera de la cuestión.En un sistema de recompensas y castigos, que concibe la vida como una despiadada carrera entre pocos ganadores y muchos perdedores, los winners y los loosers, el fracaso es el único pecado mortal. El orden biológico, quizás zoológico.

Con la violencia ocurre lo mismo que ocurre con la pobreza. Al sur del planeta, donde habitan los perdedores, la violencia rara vez aparece como un resultado de la injusticia. La violencia casi siempre se exhibe como el fruto de la mala conducta de los seres de tercera clase que habitan el llamado Tercer Mundo, condenados a la violencia porque ella está en su naturaleza: la violencia corresponde, como la pobreza, al orden natural, al orden biológico o quizás zoológico de un submundo que así es porque así ha sido y así seguirá siendo.

Las tradiciones, que perpetúan la maldición desde el oscuro fondo de los tiempos, actúan al servicio de esta naturaleza cómplice de la desigualdad social, y proporcionan la explicación mágica de todos los horrores.

La reciente reunión mundial de las mujeres en Pekín desencadenó una oleada de denuncias, en los medios masivos de comunicación, a propósito de una costumbre aberrante: en India, China, Pakistán, Corea del Sur y otros países asiáticos, millones de niñas son asesinadas al nacer. Los medios atribuyeron el sistemático infanticidio solamente a “la barbarie milenaria”. Pero el desbalance de la población asiática, cada vez más hombres, cada vez menos mujeres, se ha agudizado en estos últimos años. ¿No tendrá este hecho algo que ver, quizás mucho que ver, con la incorporación acelerada y brutal de esos países a la llamada “modernización”, a través del desarrollo de las industrias exportadoras de bajísimos costos?

Los valores del mercado, valores dominantes en el mundo de hoy, ¿son inocentes de esos crímenes? La coartada de la tradición, ¿puede absolver a un sistema que cotiza a precio vil la mano de obra femenina, y convierte en desgracia el nacimiento de las niñas en los hogares pobres? Campana de palo Mientras McNamara publicaba su libro sobre Vietnam, dos países latinoamericanos, Guatemala y Chile, atrajeron, por asombrosa excepción, la atención de la opinión pública norteamericana.Un coronel del ejército de Guatemala fue acusado del asesinato de un ciudadano de Estados Unidos y de la tortura y muerte del marido de una ciudadana de Estados Unidos. Desde hacía unos cuantos años, se reveló, ese coronel cobraba sueldo de la CIA. Pero los medios de comunicación, que difundieron bastante información sobre el escandaloso asunto, prestaron poca importancia al hecho de que la CIA viene financiando asesinos y poniendo y sacando gobiernos en Guatemala desde 1954. En aquel año, la CIA organizó, con el visto bueno del presidente Eisenhower, el golpe de Estado que volteó al gobierno democrático de Jacobo Arbenz. El baño de sangre que Guatemala viene sufriendo desde entonces, ha sido siempre considerado natural, y raras veces ha llamado la atención de las fábricas de opinión pública. No menos de cien mil vidas humanas han sido sacrificadas; pero ésas han sido vidas guatemaltecas, y en su mayoría, para colmo del desprecio, vidas indígenas.Al mismo tiempo que revelaban lo del coronel en Guatemala, los medios informaron que dos altos oficiales de la dictadura de Pinochet habían sido condenados a prisión en Chile. El asesinato de Osvaldo Letelier constituía una excepción a la norma de la impunidad, y este detalle no fue mencionado. Impunemente habían cometido muchos otros crímenes los militares que en 1973 asaltaron el poder en Chile, con la colaboración confesa del presidente Nixon. Letelier había sido asesinado, con su secretaria norteamericana, en la ciudad de Washington. ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera caído en Santiago de Chile, o en cualquier otra ciudad latinoamericana? ¿Qué ocurrió con el general chileno Carlos Prats, impunemente asesinado, con su esposa también chilena, en Buenos Aires, en 1974?Cosas de negros.

Automóviles imbatibles, jabones prodigiosos, perfumes excitantes, analgésicos mágicos: a través de la pantalla chica, el mercado hipnotiza al público consumidor. A veces, entre aviso y aviso, la televisión cuela imágenes de hambre y guerra. Esos horrores, esas fatalidades, vienen del otro mundo, donde el infierno acontece, y no hacen más que destacar el carácter paradisíaco de las ofertas de la sociedad de consumo. Con frecuencia esas imágenes vienen del Africa.

El hambre africana se exhibe como una catástrofe natural y las guerras africanas no enfrentan etnias, pueblos o regiones, sino tribus, y no son más que cosas de negros. Las imágenes del hambre jamás aluden, ni siquiera de paso, al saqueo colonial. Jamás se menciona la responsabilidad de las potencias occidentales, que ayer desangraron al Africa a través de la trata de esclavos y el monocultivo obligatorio, y hoy perpetúan la hemorragia pagando salarios enanos y precios de ruina.

Lo mismo ocurre con las imágenes de las guerras: siempre el mismo silencio sobre la herencia colonial, siempre la misma impunidad para los inventores de las fronteras falsas, que han desgarrado al Africa en más de cincuenta pedazos, y para los traficantes de la muerte, que desde el norte venden las armas para que el sur haga las guerras.Durante la guerra de Ruanda, que brindó las más atroces imágenes en 1994 y buena parte de 1995, ni por casualidad se escuchó, en la tele, la menor referencia a la responsabilidad de Alemania, Bélgica y Francia. Pero las tres potencias coloniales habían sucesivamente contribuido a hacer añicos la tradición de tolerancia entre los tutsis y los hutus, dos pueblos que habían convivido pacíficamente, durante varios siglos, antes de ser entrenados para el exterminio mutuo.”