Ambiente tenso en la calle.
Uno de los efectos de la crisis, quizás el que más me preocupa, porque en lo material peor ya no podemos estar, es la generación de violencia.
Ya lo avisé hace poco en un post que se titulaba “Masificación y quejas”
El problema es que algunos servicios empiezan a estar sobresaturados y por lo tanto es dificil acceder a ellos, o al menos no con la misma facilidad que antes.
Y además existen colectivos numerosos, nuevos en la calle, que se están haciendo con el control de los mismos.
Pero hasta ahora la cosa no pasaba de pequeños rifirafes, hasta que ayer se lió una buena en Chueca.
En la calle San Lucas, en el barrio de Chueca, hay un convento de monjas, donde dan de desayunar todos los días a partir de las 10h hasta las 11h 30′.
La gente lo conoce como “Chueca” o “Lucas” y es uno de los clásicos de la calle.
Dan un café, un bocata y algunas menudencias variadas, como galletitas ( lo que mi amigo llamaba “atracabrutos” en el artículo La alianza de las civilizaciones) o bollos o yogures, depende del día.
Durante la semana son dos monjas muy agradables, una sudamericana, las que se encargan habitualmente del reparto. Fijense que estamos hablando de unos 200 desayunos repartidos de uno en uno a través de una ventanita.
Y los domingos las hermanas libran y suelen ser “voluntarias” sudamenricanas las que hacen el reparto.
Bueno pués este domingo la voluntaria sudamericana, supongo que pensando que iba a faltar materia prima, daba solo leche fría a los españoles y café caliente a los extranjeros.
Parece que hubo protestas y la cosa se calentó. Entonces y esto es lo más grave, salió por la puerta para ayudar otra voluntaria, una colombiana grande, que con malas formas espetó a los indigentes:
“A ustedes (los españoles) les tenemos que tratar como nos tratan ustedes a nosostros, que nos odian, vayanse a trabajar”.
Se pueden imaginar la tensión y el riesgo que se está generando de violencia social y xenofobia.
Supongo que hoy lunes, con la vuelta de las titulares, las monjas, la cosa se calme y las aguas vuelvan a su cauce, pero la tensión se percibe en el ambiente.
He recibido también quejas de otra sudamericana. Esta trabaja como limpiadora y ayudanta en el reparto de bocadillos, los fines de semana, en otro convento, este en la calle Rey Francisco.
Según me cuentan, cuando está ella, trata de ser la controladora de los indigentes que se acercan a por el bocata y si es a ultima hora y un español pide pan, le dice que se ha acabado, para si acto seguido llega un extranjero darle su pan.
Los dos casos los tengo contrastados por más de una persona y por separado, si no no haría esta denuncia.
Insisto en que lo peor de la crisis está por venir y es la xenofobia y la violencia.
Ya ha habido trabajadores ingleses que están pidiendo que los trabajos sean para los ingleses y no para los extranjeros y Obama, para mi en su primer gran error, ya ha propugnado el proteccionismo en las obras en su país.
Todo esto no trae más que intolerancia y violencia.
Las “autoridades”, monjas, Samur Social y Servicios Sociales, que durante tiempo han estado dando preferencia a los inmigrantes, Ayuntamiento y Comunidad y por supuesto el Gobierno, deberían estar atentos a los brotes de violencia.
La crisis va a ser muy larga y dura, por desgracia, pero deberiamos tratar de evitar que sea aún peor de lo previsto.
Marzo 10th, 2009 at 15:02
[…] Avisé hace algún tiempo de uno de los peores efectos de la crisis, la violencia xenófoba. […]