El deterioro, la gran excusa prefabricada.

Siempre que los doctos especialistas en luchar contra la exclusión, hablan de la gente de la calle dicen frases como: “es un proceso muy largo y complejo. Para reinsertarse se necesita mucho tiempo, un proceso largo y dificil”.

Esta es la gran excusa y a la vez la gran mentira.

 Para justificar su trabajo, sus sueldos, sus subvenciones e,  incluso en algunos casos,  hasta la utilidad de sus oficios, defienden con ahínco esta teoría.

Pues bien, sí, estos conceptos son ciertos en algunas personas que, además de llevar bastantes años viviendo en la calle, han sufrido un proceso importante de deterioro. La sociedad identifica al indigente con estos individuos y generaliza, y por lo tanto aprueba estas conclusiones.

Practicamente se llega a la conclusión de : “realmente no van a salir nunca de su situación”, “ya son ellos los que no quieren salir”, “están tan dañados que no tienen remedio”.

Pués yo afirmo que esto es una gran excusa, es una gran mentira. Mejor diré que es la excusa que han fabricado para justificar su incapacidad o su falta de voluntad.

Primero una pregunta simple: ¿Cuando alguien llega por primera vez, sí, la primera vez,  a la calle, ya está muy deteriorado?

¿Ya anda borracho, sucio y tirado, sin afeitarse ni peinarse, encima de dos cartones a las doce de la mañana?

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La respuesta evidente es que no.   Se llega a la calle por diversos problemas,  pero su estado es el de cualquier ciudadano.

Entonces ¿porqué se produce el deterioro? ¿Porqué se llega a esa situación?

Esta es la pregunta fundamental.

¿Porqué se produce el deterioro?

La respuesta es muy simple, porque nunca se recibe la atención adecuada en el momento adecuado, es decir al principio del proceso.

Este es el motivo que permite que, con el paso del tiempo, de desatención o de atención incorrecta, el indigente llegue a la falta de esperanza, a la desconfianza y al deterioro.

Una vez en esta última situación, ya se tiene la excusa para hablar de la dificultad del proceso de reinserción, para que cientos de ONG’s y miles de personas empleen su valioso tiempo en estudiar al pobre indigente, psicológicamente y sociológicamente, en recontarlos,  en crear rutas de salida lo más largas y lentas posible, en diseñar actividades de ocio para que no se aburran en la calle, y sobre todo en manejar los cuantiosos fondos destinados a la inclusión, tanto por Europa (Bruselas) como por el Estado Español, Ayuntamientos y Comunidades correspondientes.

 Todos ustedes me han oido hablar sobre una frase terrorífica que suelen oir las personas en su primera experiencia en la calle. “Usted no da el perfil”.

Normalmente, cuando alguien llega a la calle, al principio, lo único que necesita es un trabajo digno y una vivienda digna.

Y también una correcta y rápida asistencia sanitaria, sobre todo psicológica.

Y ahí está el gran problema.  No tienen ni un puesto de trabajo digno y adecuado a las capacidades del individuo ni una vivienda digna a un precio no especulativo, que ofrecer.  Ni por supuesto una correcta asistencia sanitaria.  No los hay para el ciudadano de a pié, menos los va ha haber para un pobre indigente.

Entonces es cuando aparecen  todo tipo de excusas. “No das el perfil”, “tienes que seguir un proceso de adaptación”, “hay que estudiar tu caso”, etc., etc.

Pongamos algunos ejemplos. Hoy publica “2ominutos.es” una noticia sobre como está afectando la crisis a la gente.

En concreto entrevista a dos personas, varones y españoles, que cuentan sus problemas.

El primero echa la culpa a los empresarios y la inmigración.

Con 43 años, se encuentra en el paro y busca trabajo desesperadamente para poder mantener a su familia y para terminar, de una vez por todas, con unos meses que se han complicado demasiado. Sin embargo, “es muy jodido encontrar pronto una solución”.

Este barcelonés siempre ha sido soldador y, enfadado, culpa a los inmigrantes de su pérdida de empleo. Cuenta Francisco que cobraba alrededor de 1.200 euros y “ahora, los empresarios dicen que con ese dinero pueden pagar incluso a dos personas”. “Quizá pagan 800 euros a cada extranjero y yo, que tengo que pagar 725 euros de alquiler, ¿dónde voy con ese dinero?”, se pregunta.

Francisco dejó esa profesión buscando “trabajos temporales y con contratos basura” para poder vivir y siempre “pagan lo justo”. Su último empleo fue de transportista en Málaga pero su empresa tuvo un plan de recortes del que salió perjudicado. ¿Y ahora? “Cobro 800 euros mensuales de paro durante cuatro meses. Voy por el primero y no sé, si sigue esta situación, qué pasará después”, asegura. En ese sentido, indica que las ofertas de empleo son “espantosas” y con numerosas personas optando a cada puesto de trabajo por lo que encontrar algo próximamente se antoja como una tarea bien complicada.

Padre de dos hijas de 20 y 13 años, la situación de Francisco se ha complicado después de que a su mujer le diagnosticaran recientemente un tumor cerebral, por el cual ha tenido que ser operada obligándola a dejar de trabajar. “Eso no es vivir”, comenta Francisco que busca “lo que sea” mientras recibe ayudas de su familia, sin las cuales “sería imposible tirar de otra manera”.

Al segundo, se le ha acabado el paro y solo pide un trabajo.

“Ya no tengo paro, cobro la ayuda familliar y mi mujer es la única que tiene empleo actualmente”, comenta.

Jesús lleva más de 9 meses buscando trabajo, “es imposible”, confiesa abatido. “He buscado por todos los medios, desde Infojob y Laboris hasta en las empresas de trabajo temporal directamente, pasando por fábricas y empresas”.

Son dos casos típicos y muy comunes, por desgracia.

El problema es, Y Dios no lo quiera, que se les una algún otro problema.

Algunos supuestos, una separación matrimonial, la pérdida de un hijo, o cualquier otra desgracia y una depresión e intentar escapar con el alcohol.

Con cualquiera de estos supuestos estas personas acabarían en la calle.

¿Son despreciables? ¿Han cometido algún delito? ¿Merecen nuestro desprecio?

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Cuando se encuentren tirados en la calle, intentarán recurrir a alguien, amigos, conocidos. Poco a poco esa ayuda se acabará y la red social se habrá esfumado. ¿Y entonces?

Los Servicios Sociales.  Les dirán, como todavía no están muy dañados ni suficientemente alcoholizados, ni tan siquiera tremendamente desesperados, “no das el perfil”, “ahora no hay plazas, está todo lleno, pero a ver si la semana que viene… pasate por…”, “mira a ver en Caritas” o a lo peor les dan, en el colmo de la magnanimidad dos dias en un albergue de butacones y luego otra vez a la calle.

Conocerán a otras personas que están en la calle como ellos, eso sí, más dañados o por lo menos escépticos. Estos serán los únicos que les ayudarán, les dirán donde se come, donde se duerme y como se sobrevive. Y lo que es peor les invitarán a un vino de cartón.

Nadie les ofrecerá, nunca, lo que realmente necesitan, una correcta asistencia sanitaria -tratamiento psicológico-, un techo digno, no un albergue carcelario, y un trabajo digno.

Con el paso del tiempo se irán deteriorando, perdiendo totalmente la confianza en el sistema y sus instituciones y, lo que es peor, perdiendo la confianza en sí mismos.

Cuando ya estén “maduros”, las ONG’s, les llevarán bocadillos por las noches y charlarán con ellos, les ofrecerán un sitio donde estar durante el día y jugar al tute, les darán ropa y comida,  o los llevarán de excursión a Toledo o en el colmo del surrealismo al “Campeonato del Mundo de futbol calle”.

Pero lo único que querían nuestros amigos era una ayuda, una pequeña ayuda, ni eso, realmente querían

SUS DERECHOS, UNA CORRECTA ASISTENCIA SANITARIA, UN TECHO DIGNO Y UN TRABAJO DIGNO.

Ni más ni menos.

P.S. Claro que hay más diversidad de casos y situaciones pero a la inmensa mayoría, con matices,  se les puede aplicar lo escrito.

One Response to “El deterioro, la gran excusa prefabricada.”

  1. Daniel Mora Says:

    Hola Pedro,
    Existe mucha ayuda, que como tu bien dices, es la ayuda equivocada, la gente cree obrar bien, dar comida, dar algo de beber, ropa (que en algunos casos es lo unico que pueden ofrecer), yo creo que ese tipo de ayuda esta mai cuando se hace por pensar que se esta haciendo un bien, para dejar la conciencia tranquila, por que la verdadera ayuda, es querer que el otro pueda vivir como yo, de una forma digna. Eso es verdadera preocupacion, lo demas, puede ser bueno, pero son paños de agua tibia. “Haced con los demas como quieran que hagan con ustedes”, la gente no necesita menos hostilidad en la calle, necesita salir de la calle.

    Pedro Dios te bendiga

    Saludos

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