Intento de atraco en Goya. (Crónicas callejeras IV)
Un domingo, hace unas tres semanas, bajaba yo por la madrileña calle Goya, a eso de las 16h, después de haber disfrutado con Fernando Alonso en la tele, cuando oí unos gritos en la acera de enfrente.
“Policía, policía, que alguien llame a la policia”. La escena era peculiar. Un grupo de personas sobre todo mujeres, tres o cuatro, empujaban la puerta de un cajero del BBVa, para que no se pudiera abrir desde dentro.
Crucé la calle y me acerqué lleno de curiosidad.
Dentro había dos niñas, una de unos nueve años y otra de unos doce o trece. Rumanas, de las que todos conocemos pidiendo firmas y haciendose las mudas.
La afectada era una chica de uns veintitantos, que al parecer había entrado al cajero siendo seguida por las dos chicas.
Por lo visto la intentaron distraer con los cartones y papeles, para intentar robarle la tarjeta y el dinero. Incluso según contaba ella la cosa llegó al zarandeo por parte de las niñas. Pero consiguió habilmente salir y encerrarlas dentro, siendo auxiliada en su lucha por algunos viandantes.
Llegaron tres coches de policía. Después de las primeras preguntas, el comentario de uno de los policias fué: “Nada, son las de siempre”.
La afectada, no quería poner denuncia y tampoco quería que la vieran por si, las niñas, se vengaban otro día.
Los policías sacaron a las niñas y se las llevaron en el coche patrulla.
Comentarios típicos después de la excitación.
Varón de unos cincuenta, con su mujer colgada del brazo: “Lo que tenían que hacer es coger a sus padres y a su puto país con las niñas”.
Señora de unos cuarenta, vecina del barrio, a lo que se vé: “El otro día entraron en la farmacia de General Pardiñas y se llenaron los bolsillos de caramelos y chicles y encima decían que no habían robado nada.”
Una señora, de unos cincuentaitantos, de buen nivel social (por la vestimenta): “Cuando veo estas cosas, me hacen pensar. Que sociedad estamos creando.”
Otro joven de unos treinta, empleado de la zona: “Lo malo de esto, es que estas hijas de puta, son menores y salen en cinco minutos de comisaría. Esta misma tarde estarán otra vez por aquí. Habría que echarlos del país a todos”.
Que quieren que les diga que no sepan, evidentemente las pobres niñas no tienen ninguna culpa de nacer en el seno de una familia que les enseña este tipo de actitudes.
Pero ¿cual es la solución? y lo peor ¿alguién se preocupa en encontrarla?.
Perdón, me olvidaba de Berlusconi.