La reventa.
Lunes, Septiembre 29th, 2008Ayer, iba yo camino de casa, bueno de la pensión, y me encontré con mi amigo “el pelos”.
“Coño que alegría, cuanto tiempo sin verte”, me dijo.
“Lo mismo digo y sobre todo por verte bien”, respondí.
“¿Bien?, de puta madre, acabo de llegar de Logroño y me voy a Zaragoza a la una. No paro. 3.000 pavos he sacado en Logroño”.
A “el pelos” se le veía eufórico.
“Acompáñame a la Avenida de América, que salgo dentro de dos horas y te invito a una copa”.
“Vale”, le contesté y para allí nos fuimos.
Una vez en el bar del intercambiador “el pelos” como siempre se pidió un “balantainscola”. “Chico no paro, si no fuera por los que me tomo, no resitiría”.
Al poco apareció “el talan”. Como siempre “el pelos” dijo, “tomate lo que quieras”. Debía ser verdad lo de los 3.000 pavos ajuzgar por el fajo de billetes que sacó.
La conversación se generalizó y salieron a relucir “el coca cola”, “el carabobo” y demás colegas de la reventa.
“El pelos” es un caló, aunque es verdad que no se le nota, que vive durante el año de la reventa, siguiendo a José Tomás este año, tanto de toros como de futbol.
Yo le conocí durmiendo en la calle delante de una iglesia y siempre hemos congeniado.
Cuando se acaba la temporada lo suele pasar mal porque se funde las ganancias rapidamente, pero el resto del año funciona bastante bien.
Cuando está en temporada y se desplaza por España, lo primero que hace es ir a los albergues a reclutar gente para comprar las entradas, a cambio de 20€ por persona.
“La cosa está muy mal”, terció “el talan”, “ahora la poli si los vé poco arreglados los echa de la cola”.
“Ya” dijo “el pelos”, pero es que algunos hasta se duermen en la cola y dan el cante”.
Por fin dieron la una y ellos se fueron para Zaragoza, después de otras dos copas, a la Feria del Pilar y yo a mi pensión.
La reventa de entradas es una actividad que, aunque tangencialmente, afecta a la gente de la calle y aveces permite sacarse un ingresillo extra.





