“Nuevo comentario de interés”

Hoy hemos recibido un comentario, que plantea algunos de los mproblemas que siempre hemos denunciado aquí.

Comentario:
Hola a todos y todas, me ha llegado hoy la información de este sitio y
 otros relacionados y llevo casi una hora leyendo sin parar.
Soy trabajadora social y ejerzo desde hace más de 8 años, y aunque no
 tengo experiencia con personas que no tienen un techo donde vivir, puedo
 deciros que la realidad en el trabajo desde “lo social” es la misma,
 independientemente de si hablamos de personas inmigrantes, con
 discapacidad, etc… yo siempre he tenido claro (y así lo dije en mi primera
 entrevista de trabajo) que las Asociaciones luchaban por desaparecer, esa
 debe ser su filosofía, se crean (supuestamente) por un problema común a
 todos sus socios (o en el caso de otro tipo de entidades, por
 diferentes problemas en las personas), pero si realmente luchan porque ese
 problema desaparezca, su fin último es precisamente desaparecer.
No obstante, y sin caer en la autocrítica fácil, la realidad es bien
 distinta; las entidades pretenden perpetuar y ampliar su intervención, no
 porque no quieran que desaparezcan o se solucionen los problemas a los
 que se enfrentan, sino porque ellas mismas no desean desaparecer.
  He estado trabajando mucho tiempo en una Asociación y en varios
 momentos he pensado lo siguiente, el problema es que el fin último (en este
 caso luchar por la igualdad de oportunidades de las personas con
 discapacidad, entre otros) necesita de una estructura para llevarse a cabo,
 pero llega un momento en que mantener la estructura (que era un medio)
 se convierte en un fin, y el fin anterior se difumina, o se da por
 sabido, pero las acciones específicas cada vez son más escasas y los
 esfuerzos se centran en diversificar las fuentes de financiación, aplicar
 criterios de calidad a los procesos…toda una jerga y unos términos,
 tomados claramente de la empresa privada con ánimo de lucro y que buscan la
 estabilidad o el crecimiento de la entidad como tal, más allá de que se
 apliquen finalmente o no a las personas por las que se pretende
 luchas.
  En cuanto a las ayudas directas, escuché a una responsable política
 decir no hace mucho que ella era totalmente contraria a las ayudas
 directas y pensé, “claro, con la barriga llena, una casa y un sueldo a final
 de mes, ¿cómo te permites el lujo de afirmar tan alegramente eso?.
 Intentaré seguir participando y enhorabuena.

Parece que no somos los únicos que pensamos lo mismo.

Les recomiendo nuestro artículo “La perversión del sistema” y el de Enrique Martinez Reguera “Pobres niños pobres”.

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