“Bendito dedo”

Siguiendo con este interesante blog, “Todo el tiempo del mundo“, he leido un artículo que refleja un caso práctico.

Se titula “Beneït dit” (Bendito dedo) y me he permitido hacer una traducción al castellano para los que no entiendan catalán. (Disculpas por los errores)

Había recibido una llamada desde Santa Lluïsa de Marillac donde una trabajadora social nos avisaba y nos pedía si podíamos intervenir en la situación de un chico de unos 25 años, húngaro, y que, viviendo a la calle, pasa la mayor parte del día por los alrededores de la Plaza Real de Barcelona.

La demanda de ntervención se hacía, principalmente, por el mal estado de un dedo de su mano. Aquel día yo hacía calle con Matias e Isabel del Equipo de Salud Mental y, acercándonos a la Plaza Real, sospechaba que el chico que buscaba se trataba de Karl, a quien, en muchas ocasiones, tanto desde servicios sociales como por nosotros mismos, habíamos ofrecido la posibilidad de recibir atención a Raíces o a algún que otro albergue de la ciudad.

Estábamos preguntando a otras personas de la plaza por si conocían a alguien con un dedo de la mano en mal estado cuando vimos en Karl sentado en un banco en otra esquina de la plaza. El hecho que en Karl sólo hable inglés y que siempre vaya colocado nos hace siempre difícil el establecimiento de una buena comunicación.

Karl casi siempre nos pide un euro cuando ni siquiera hemos intercambiado dos palabras. Su “-Have a nice day!- (que tengáis unos buenos días!)” es también la frase con la que acostumbra a despedirnos a los treinta segundos de presentarnos. Aquel día, pero, acercándonos, vimos en seguida que en su mano derecha había algo que no iba bien. A cierta distancia ya se veía una protuberancia negra en uno de los extremos de la mano. De bien cerca nos asustó el que ya no parecía un dedo: una cosa ennegrecida, engangrenada, podrida, que abultaba el doble del que debería hacer un dedo en buenas condiciones. Una masa de carne infecta que se estrangulaba con un anillo no sacado a tiempo por allá dónde el dedo se afianza al resto de la mano.

Aquel anillo,… aquel anillo estaba recargolant la herida de tal manera que daba la sensación de que el dedo podría desprenderse debido a cualquier sacudida brusca.

- Hola Karl….Somos Isabel, Matias y Miquel. De Riereta. Como estás? Qué té ha pasado en el dedo??? El malestar de aquel dedo no nos permitía pensar en otra cosa que en poder ayudarlo de forma urgente. Quizás aquel día en Karl nos permitió seguir en la conversación algo más puesto que, al pedir un euro para un café, me ofrecí rapidament a traerle el café yo mismo. Con nuestro mal inglés, advertimos ansiosamente que el médico del ambulatorio se encontraba en dos minutos de la plaza.

Karl hablaba de lo mal que se podía sobrevivir en España: la Poca ayuda que recibía en Barcelona. Poca ayuda en València, y en Bilbao… Isabel me preguntaba: - Qué dice? tradúcenoslo…. - Espera…-contesté yo- sólo dile que sí y asiente conmigo. Intuía yo que Karl nos estaba sermoneando. Era evidente que hacía días que su dedo estaba muy mal y que él no estaba nada dispuesto a ir al médico.

Isabel le repetía una y otra vez que era de vital importancia la visita a un médico. Por que si la infección…, que si se puede infectar la mano…. que si la carencia de curas podría tener consecuencias fatales para Karl….

- Nosotros somos enfermeros y si quieres podemos ayudarte, porque este dedo está muy mal, Karl! Matias, este golpe dirigiéndose a Isabel y a mí fue categórico en el que todos ya suponíamos a la vista de los hechos: -Lo que se dice dedo, ya lo ha perdido. Lo que haría falta ahora es parar la infección…

En aquellos momentos yo ya sólo escuchaba el discurso aparentemente incoherente de Karl. Escuchar y asentir. Nada más. Era cómo si me diera cuenta y comprendiera perfectamente que, para en Karl, la situación de su dedo no era el más importante. Era cómo si yo me metiera en la piel de él y comprendiera, de pronto, que el dedo ya había dejado de tener importancia. Tampoco importaba la mano. Ni el brazo…

Karl disipó las dudas: - Ahora todos os preocupáis por mi dedo. El que está mal no es mi dedo, sino mi vida. - Tienes toda la razón del mundo, Karl!- respondí yo. - Have a nice day!. fue frustrante. Todo alejándonos y llenos de ansiedad discutíamos como ayudar. Qué poder hacer! Forzar un ingreso en el hospital!

No.

Karl es libre y está decidiendo como proseguir con esta vida que le ha traído hasta aquí. “Pero no es cierto que no se le haya ayudado. Ha sido él quien ha rechazado la ayuda en esta y también en otras muchas situaciones.” Este es el primer planteamiento que nos viene a la mente… Y ya estamos!… Ya estamos culpabilitzantdo al otro como consecuencia de no querer la ayuda ofertada!. Y si bien es cierto que Karl ha sido libre para elegir los caminos que le han traído hasta aquí, también lo es que las ayudas que se le han ido ofreciendo no han tenido lo suficiente en cuenta su situación, el tiempo necesario dentro su proceso.

Es como si dijéramos: “Te ofrecemos esto. Lo coges o lo dejas, pero si optas por rechazar la ayuda tú será el responsable de la situación en la que, consecuentemente, te encontrarás.” Sí. En parte es cierto…. Pero…. No!. La ayuda que se le ha ofrecido a Karl sólo ha respondido a aquellas partes más urgentes de su complicada situación: el poder no dormir al raso, la comida, el médico,… No.

Karl, probablemente no ha tenido oportunidad de ser escuchado, de ser acompañado, de ser comprendido. Quizás nunca ha sentido que alguien le diga: “estoy y estaré contigo, aquí, sea cual sea tu situación”.

Karl nos provocaba angustia. Isabel me decía: - Ya entiendo lo que dices. El trabajar desde el estar, desde el acompañar. Pero entonces, ¿qué se lo que el necesita?, ¿hasta cuando tendremos que esperar para poder acompañarlo al médico?- No y no!, otra vez. Estos interrogantes nos los formulamos sólo cuando nuestro pensamiento está tan sólo ocupado por la angustia de la situación urgente. No. Debemos comprender que el dedo si, es urgente. Pero no es lo importante!!. Lo importante será estar al lado, acompañar.

Y esto quiere decir asumir e integrar en nosotros la angustia que produce aquel dedo que poco en poco se va perdiendo. También la vida?? No lo sé. No lo sé, lo que él necesita. Quiero estar con en Karl!. Y quiero que él sienta que yo estoy. Cuando sea el momento ya me dirá él lo que necesita. No lo sé!. Sólo siento que, todo y mi angustia y, todo y el padecimiento de Karl, el hecho de estar juntos nos libera. Como personas…. Durante cuanto de tiempo? Durante todo el tiempo del mundo!!.

Esta situación hace días que la he ido comentando con otros compañeros y, quienes más quienes menos, todo el mundo se pronuncia. Salvador, director de Raíces, concluye magistralmente: Es una magnífica situación entre la que se puede entrever la diferencia entre aquello urgente y aquello importante de nuestra tarea. Pero hace falta pensar también que, sin la angustia que nos ha provocado aquello urgente que haría falta hacer en la situación de Karl, no nos hubiéramos dado cuenta de lo que era verdaderamente importante en este caso: La relación como personas…

Nos encantaría recibir comentarios sobre la situación que plantea el artículo.

Nuestra opinión es conocida “DERECHO A UN TECHO DIGNO Y A UNA CORRECTA ASISTENCIA SANITARIA”

“DERECHO A TENER DERECHOS Y POR LA TANTO DIGNIDAD”

3 Responses to ““Bendito dedo””

  1. Miquel Julià Says:

    Muchas gracias por traducirlo!!! La verdad es que yo no he tenido ni tiempo de hacerlo y eso que me di cuenta muy pronto de la necesidad de redactarlo en castellano para que así pueda llegar a más gente.
    Muchas felicidades por este vuestro blog. Me parece una herramienta muy, pero que muy necesaria para la acción social.

    Miquel Julià
    todoeltiempodelmundo

  2. Dani Says:

    Sólo un matiz en la traducción… Dónde pone Raíces, decir únicamente que se trata de Arrels Fundación una entidad que trabaja con personas en situación de sin hogar - http://proves123.arrelsfundacio.org/nousite/index.php?lang=es

  3. Dani Says:

    La continuación de la historia del Bendito Dedo…

    http://todoeltiempodelmundo.wordpress.com/2007/09/13/%c2%a1-que-es-lo-que-ha-pasado-con-el-dedo/

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