“Crónicas callejeras” (II)

Ayer se publcó en el periódico “El MUndo” un artículo sobre la degradación en la Gran Vía madrileña.

Degradación en plena Gran Vía

La Gran Vía madrileña se pudre. De día, es uno de los principales ejes comerciales de la ciudad, frecuentado por multitud de turistas; cuando empieza a anochecer se va transformando hasta quedar poblada por prostitutas, travestis, mendigos, vendedores de comida, delincuentes, gente que trapichea con drogas… Y eso, sin llegar a acceder a otras vías aledañas donde la situación es todavía peor

El artículo, extenso y con muchas fotos, presentaba un mapa sobre el reparto de la pobreza a lo largo de la Gran Vía.

Bueno pues yo entré en un conocido bar de la calle del Pez a eso de las tres de la tarde a tomarme un pepito de ternera y una caña. Por cierto el precio de la consumición ascendió a 3€, y les puedo asegurar que el pepito es de muy buena calidad.

Mientras comía se produjo la siguiente conversación.

Primero los personajes.

Un señor de unos 60 años, pequeño, delgado, poquita cosa, pero simpático y dicharachero y con un atuendo que delataba su escasa renta. Le llamaremos Paco.

Otro parroquiano algo más joven y también con una equipación de escasa calidad.

La dueña del bar, agradable y con muchos años de oficio en el barrio.

Un camarero, típico y tópico.

Y una mujer del Este sentada en una mesa con un importante “melocotón”.

Los nombres evidentemente son ficticios.

“Paco hoy sales en el periódico” dijo la dueña.

“No jodas, ¿haciendo que?” contesto el pequeñin.

“Pués pidiendo delante de H&M” aclaró la señora.

“A ver, a ver” quiso comprobar Paco.

“Mira, mira”, “ese no soy yo”, el pobre Paco no ve tres en un burro. “Como que no, que te lo digo yo”.

Paco se sentó en una mesa cerca de la extranjera.

El otro parroquiano, haciendose el listillo, dijo “Aquí hablan de personas sin techo y Paco tiene techo y cobra su pensión”.

La dueña “ya pero él pide en la iglesia y en la Gran Vía para completar su sueldo”.

Otra vez el paroquiano listillo “Paco te vas a hacer famoso”.

La dueña, “déjale en paz que está a ver si liga”. La extranjera no estaba para ligues, mejor, no se enteraba de nada.

Yo me levanté a ver el periódico y me dí cuenta de que le estaban tomando el pelo. Paco no salía en ninguna foto. Miré a la dueña y ella me guiñó un ojo en señal de complicidad.

El pobre Paco es uno de los miles de pensionistas de este pais, que cobra una mísera pensión con la que no es posible llegar a fin de mes.

Pero nuestros gobiernos, nacionales, autonómicos y locales, venga prometer soluciones para los jóvenes, desgravaciones, subvenciones, viviendas baratas, dinero por tener hijos, etc.,etc.

¿Y para todos esos mayores que con su mísera pensión tienen que ir a los comedores sociales, roperos de iglesias, etc. porque no les llega para vivir dígnamete el mes?

Y para todos esos pobres españoles a los que un buen día se les hundió la vida y tienen que vivir en la calle ¿qué?

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