Hoy he recibido un correo de una buena amiga. Ella ha sido una voluntaria de tantos que intentan ayudar desinteresadamente. Realmente me ha impresionado y le he pedido permiso para publicarlo. No me gusta comentar ni publicar, normalmente, mis correos, porque suelen ser muy privados y con muchos problemas o con mucho apoyo, pero este me ha parecido que merece la pena ver la luz, ser conocido.
Mariano es un buen amigo de la calle. Yo le entrevisté para el programa de radio en el que colaboro, “Te doy mi palabra” de Isabel Gemio en Onda Cero.
Él es un alcohólico desde los ocho años, y lo contó en directo. Pero estaba luchando por salir y solo bebía botellines.
Hola PedroEspero que lo pasarais bien en Lavapiés ayer. Se te escuchaba contento….Intempestivas horas, me he levantado a las 2.30 de la mañana y después de lidiar con unas cuantas pesadillas, a las 5 Sabina se va a trabajar y yo ya estoy deseando que se haga de día cuanto antes(todavía son las 5:15)Ayer te esbocé algo. Hubiera querido contártelo personalmente, ayer mismo, sé que me hubieras y me vas a entender, dentro de esta maraña que okupa mi cabeza. Es importante, y largo, así que busca un huequito tranquilo ¿vale?…Gracias Pedro y que conste que me da palo sabiendo lo liado que estás.Como sabes tengo psicoanalista en Quevedo, una vez por semana, ya lo sabes. Después de una sesión dedicada íntegramente a…… y de una llorera controlada, pero llorera, de esas que van por dentro pero al salir rompes y te tragas unas cuantas lagrimillas, me pongo mis gafas grandes de sol y voy a al metro a buscar a Sabina a Ascao, intentando que lo que en esa consulta se ha hablado se quede allí, que no salpique, vamos, y menos a él. Veo los cartones de Mariano guardados y pienso “está en Arco Iris y no voy a ir por que no llevo gazpacho y, aunque quiera saber cómo está, prefiero no verle beber”. Le he visto a botellines con y sin, hemos paseado tardes por Madrid “saltando” bares para llegar un poquito “al de más allá” mientras charlábamos un poco de todo.
En un banco, veo a alguien muy delgado tumbado como aterido de frió, eran exactamente las 17:45 e inmóvil. Cada día le reconozco menos. Me acerco y está con toda la cara empapada en sudor, le caían goterones y estaba frió. Me acerco y le hablo “Mariano ¿estas bien?”, Le muevo un poco el brazo, le toco y no se despierta. Pedro, te juro que pensé que estaba muerto. Por suerte o por desgracia, la muerte se ha cruzado lo justo en mi vida, me ha rondado, pero, salvo excepciones, de momento la mantengo mas menos a raya. No despertaba y Pedro, pensé que estaba muerto, allí en al banco. Tu habrás vivido, no lo sé, si muchas o pocas veces, y por desgracia, algo así, la muerte o su apariencia tan de cerca.
Cuando veo que no reacciona -menos mal que siempre llevo las gafas- empiezo a llorar x dentro y x fuera, no sé que hacer, la gente mira y yo no sé que hacer; hasta que se mueve y me reconoce “Mi niña, joder, no sabía quien eras, estaba sobado”. Tiene un aspecto y una cara horrible pero respiro. Se incorpora y nos quedamos un rato sentados en el banco fumando. No se da cuenta de mis lágrimas ni de mi palidez ni de mi Miedo… ¿Agua con azúcar, un helado, limonada? ¿Quieres algo? No nada. En ese momento ni siquiera una copa. Despierta sin mono, temblores, ni pedo. Hablamos de la muerte del jugador del Sevilla, que sabía que estaba muy grave pero no sabía que había muerto, del fin de las vacaciones, lo cual agradece por que dice que por lo menos de 4 a 7 en Rais tiene siesta o partida. Simplemente estar allí. Y no estar sólo. Está deseando que vuelvan.
Te lo habrá contado. El “chato” ya no bebe y claro, ya no va por el Arco Iris. Esa cadena alcohol-soledad-dejadez-Injusticias por parte de servicios sociales.-infraestructura de mierda, etc… Pedro, a veces pienso que es irrompible. Tú estás abriéndola, con todas tus fuerzas, estás forzando para que se rompa en algun punto, o partiendo de ella, creando una nueva, que es así como yo lo veo… Pero bueno, ya sabes todo lo que pienso de lo que estás haciendo. Esas banderitas me vienen mucho a la cabeza…
Sigo: va siendo él y seguimos fumando tranquilos mientras despierta sentados en el banco. Me cuenta lo de la desinfección y que si ahora no llega al centro antes de las 12, ya no le dan la medicación, y lo de la sanción de 1 o 2 horas por estar sentados en la acera frente al chino. Veo que ya se recupera y empiezan los temblores, muy leves y controlados. Me pregunta que tal mis médicos, cómo está Sabina… y me dice que le acompañe un rato al bar de las chicas o al 4 de Oros (me parece que se llama así o de copas) en Olavide.
En el Arco Iris no le sirven ya alcohol. Al menos eso me dice. Le digo que no. Tengo que irme. Está bien, de lo contrario no le hubiera dejado allí sólo. Me acompaña al metro y le digo que se duche, se afeite, que coma, que no puedo decirle nada más de lo que ya le he dicho durante tanto tiempo.
Está en los huesos, espero equivocarme.
Sabina no sabe nada de lo de ayer, ya tiene bastante con sus 11 o 12 horas de curro.
Sabina hubiera entendido ayer mejor que nadie, perfectamente, lo que sentí, cuando no se movía, pero no pude ni debía contárselo, porque para él, eso hubiera sido otro daño que Mariano me ha inflingido, aunque fuera de un modo absolutamente casual.
Insisto hasta la saciedad, Mariano, NUNCA, me ha hecho más daño que el que supone verle beber, pasarse a botellines, conseguirlo y volver a caer. Como caemos todos una y mil veces.
Me dijo ¿no me acompañas a tomar una copa y te tomas un café un segundo?. Le respondí un NO seco. Me dijo “¿es por que no quieres verme beber?”
-“Pues sí, Mariano”, (no quiero participar, ni siquiera como observadora, estos fueron mis pensamientos, no se lo expresé de este modo), pero él comprendió.
Lo dicho, me acompaña al metro mientras se va consumiendo a cada paso.
Luego me puse a pensar, me horrorizaba la idea de que Mariano (sí, hay muchos Marianos) pero YO, he conocido y pasado momentos muy agradables con él, he visto cómo era capaz de beber cervezas y alternar con y sin alcohol, y me ha aconsejado con una lucidez pasmosa sobre comida, familia, vida… y se ha encargado de que por las pastis, al saber que no puedo beber, en el Arco Iris, pedirme directamente un zumo de piña.
Pensaba después, en toda esta cadena de asistentes sociales, psicólogos, médicos, trabajadores…desde luego soy la última mierda y además sin conocimiento de teorías y prácticas que te enseñan a alejarte de lo emocional, de la implicación, en definitiva… de la REALIDAD.
Mariano se muere, porque se va a morir, y no puedo hacer nada.
Que no pueda yo, una tarada que conecta de verdad con muy pocas personas y el resto a la mierda, vale, pero ¿CÓMO COJONES SE ROMPE LA CADENA SOLEDAD-CALLE-ALCOHOL-INJUSTICIA? .¿QUÉ HACEN PARA ECHARLE UNA MANO?¿SANCIONARLE POR UN ALTERCADO EN EL CENTRO ECHÁNDOLE A LA PUTA CALLE?
Y Pedro, no me olvido, parto de la base de que en el caso de Mariano, ya ha tirado la toalla y siendo alcohólico desde los 8 años….
Me dijo que te llamaría, que tiene información que te puede servir. Sobra decirlo, pero no le comentes nada de todo esto, no quiero que sepa de mi preocupación por él, pq además es inútil, saco roto, puedo llevarle cremas y gazpacho todas las semanas, pero no puedo estar demasiado tiempo con él… por lo que tampoco sirve de mucho, por no decir de nada. Eso es absolutamente frustrante y Pedro, todos nos morimos, pero la diferencia está en las muertes evitables, en las maneras de morir y yo no quiero que Mariano se mueras ASÍ. Es una muerte evitable, no accidental, ayer en el psicoanálisis hablábamos de la vivencia y diferencia entre una muerte natural o un accidete y una muerte evitable, como a priori es un suicidio (si sabes darte cuenta a tiempo, entrar en su cabeza) o la de por ejemplo, Mariano, otra que puede evitarse,creo, todo esto dentro de mi ingenuidad, pasando por las ayudas, pocas o muchas, buenas o malas, que las instituciones u organismos tengan.
Sabes que no soy tan tonta, él confía mucho en Isabel, creo que se llama, sólo va los fines de semana al Centro y ahora no sé si está de vacaciones ¿No podría ella hacer algo (más de lo que hace, porque allí es la única que se preocupa-ocupa (gran diferenciación) de él.
Bueno Pedro, espero que entiendas el sentido del mensaje, quería expresarte lo que nunca antes había vivido tan de cerca. Sí, en Pontejos sabía si Oscar-Cesar indigente eterno, muy joven también y tocado mentalmente estaba ingresado por tal o cual, o si necesitaba lavar su ropa o lo que fuera. Pero nada que ver. Lo que sentí ayer… fue otra cosa. Cuando se tira la toalla es muy difícil volver.
Perdona otra vez sabiendo lo liado que estás la extensión del mensaje.
Estoy en movil localizable siempre, y tlf de casa, -que no se si lo tienes- por si estas en locutorio, pelas, ———- Hoy estaré hasta las 8 que llega Sabina en casa todo el día, saldré copita anis y poco más.
Sigue pa´lante por favor, Pedro, las cosas están cambiando y todo cambio viene generado por un impulso, un movimiento, una fuerza… y en este caso tú, Isabel y quienes están echando mano sois esa FUERZA.
Muchos Besos.
Y yo me pregunto ¿los Servicios Sociales de Madrid, su director Darío Perez, no pueden ofrecerle algo mejor que unos butacones que se caen por las noches porque les faltan las tuercas?
¿Si Mariano se muere, pido por favor que no, será solamente su culpa, o habremos tenido todos algo que ver?
¿Esta sociedad rica, olímpica, no puede ayudar a un enfermo, a una buena persona, a un infeliz?