“Cervezas indigentes o redes sociales”
Ayer estuvimos tomando unas birritas. Cuatro indigentes cuatro.
Realmente esto es falso. Eramos un indigente y tres exindigentes.
Primero me llamó “el espía”: “Colega ¿que vas ha hacer hoy? ¿podíamos vernos un rato?” “Vale, a la una en Sol en “La Mallorquina”, le contesté yo.
Entre tanto recibí otra llamada, una llamada que me alegró. La de un colega, al que conocí durante mi estancia en el albergue.
Un buen tipo al que ya le han dado el alta psiquiátrica y está trabajando de ayudante de cocina en un centro oficial y viviendo en una pensión, en una habitación compartida.
Él se define diciendo “yo solo creo en Dios y en Don Santiago Bernabeu”. Es insoportáblemente madridista.
El problema como siempre he dicho es la soledad. Trabajo, habitación compartida en una pensión con un desconocido, sin amigos de fuera de la calle e incluso con verguenza para contar su experiencia y su mérito de haber conseguido salir de ella.
Bueno pués total que nos vimos los tres, calle, excalle y excalle.
“Coño que alegría verte y verte bien”.
“Maricón si es que no llamas, desde que te has hecho famoso, no te tratas con los pobres…. ”
“¿Has aprendido ya a que no se te caigan las fuentes con los corderos?”
“Qué gracioso, bueno que bebemos?”
Ante esa pregunta el indigente disimula y se calla.
“Yo una jarrita de clara” contesté yo. “Yo lo mismo” dijo mi amigo el cocinero.
“Venga “espía” no te cortes ¿que quieres”. “Bueno pues yo una jarra pero de cerveza”.
En esto mi amigo el exindigente saca disimuladamente un billete de 5€ y por lo bajo se lo dá a mi amigo el indigente. “Venga tio no te cortes que todos hemos fumado colillas”.
De repente suena el móvil de -le llamaré a partir de ahora D.Santiago- y se vuelve a oir más o menos la misma conversación.
“Hay mucho cabronazo que no llama a los amigos, ya era hora, estaba preocupado por ti”
Era otro colega del albergue y ahora por suerte también exindigente. Un “poeta” peruano que ha conseguido salir de la calle y traerse a su novia a España.
Al poco llegó, venía del comedor de Martinez Campos, donde había ido a encontrar a un colega para ayudarle recomendándole en su empresa de vigilantes.
Lo de siempre, alegría, saludos y birritas.
Al poco, “¿dónde picamos algo?” D. Santiago propone, “¿vamos a Boñar?”.
Para los que no lo sepan, Boñar es un restaurante madrileño donde cuando pides un tercio de cerveza (1′50€) te ponen un plato de paella, sí he dicho un plato.
El “poeta”, al que por cierto le enseñé en nuestra etapa de albergue a hacer su propio blog,, nos dijo “yo me tengo que ir, empiezo a currar a las tres y cuarto”.
“Bueno tio llama y a ver si nos vemos más”.
Nos quedamos los tres del principio y para hacerlo breve tomamos algunas cervezas más y mucha paella.
El “espía” me decía al final “no sabes que bien lo he pasado” (no olvidar que sigue siendo indigente) “me tengo que replantear mi situación”.
Por supuesto yo le dí todo tipo de ánimos y apoyo y espero que poco a poco consiga con nuestra ayuda decidirse a dar el paso.
D. Santiago ya me ha vuelto a llamar, ha encontrado red social y eso en nuestra situación de exindigentes es casi, por no decir más importante que el trabajo y la habitación.
Tener un grupo de personas con las que poder compartir un rato agradable sin tener que avergonzarse por haber estado en la calle, gente que te entiende y que no te desprecia o te considera inferior.
Es una de las necesidades prioritarias que hay que cubrir para poder seguir siendo un exindigente y no abandonar.
Agosto 1st, 2007 at 11:47
Hola Pedro
Te sigo desde el principio en el blog y, más tarde, en la radio. Te admiro que una persona haya estado en la calle y haya hecho todo lo posible por encontrarse de nuevo en la “sociedad” y que ayudes a todas las personas que, desgraciadamente, siguen estando en la calle. Chapeau, Pedro!
Soy voluntaria y he actuado en dos sectores: personas sin hogar. El único “pero” que le veo, es que las ONG miran para sí mism@s. Son auténticas empresas que lo único que les atrae son los beneficios que van a obtener a finales del año, debería de haber más control sobre ellas y ellos no controlar tanto a los voluntarios que somos lo que la palabra define en la RAE (Que se hace por espontánea voluntad y no por obligación o deber). Sólo te llaman para que comentes tu actividad en tal o cual programa o que vayas a seminarios, charlas… etc… El resto del tiempo no se preocupan si necesitas algo, trayectoria del mismo… o si la persona que tienes asignada se encuentra a gusto con el voluntario.
¿Alguien controla a las ONGs en qué se gastan el dinero que perciben de la Administración? Continúo ejerciendo mi labor por satisfacción no por lo que me ha aportado la ONG ni nadie. El feeling que tengo con mi señora es increíble.
Hasta siempre
Una admiradora
Agosto 3rd, 2007 at 11:37
Hola, soy Fran. Acabo de encontrar este blog por casualidad, casi no me he dado cuenta y ya estaba leyendo los relatos que exponéis. Tengo que decir que tengo 36 años y soy estudiante de Trabajo Social. Tuve una adolescencia bastante movida y no estudié cuando tuve la oportunidad. Hubo una racha en la que me tuve que buscar la vidad en Madrid, en 1993, en plena crisis, y algo sé lo que es la calle. Lo pasé bastante mal. Soy del norte y allí sí que no había trabajo. Gracias a mi madre volví y me preparé unas oposiciones a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. La verdad es que podían más las ganas de tener un trabajo estable que pensar lo que ese empleo me podía suponer mentalmente.
No me quiero enrrollar. Ahora lo único que pienso es en terminar la carrera y dedicarme a trabajar con gente que podía ser yo mismo. Que generalmente, aunque con excepciones, dentro de mi actual empleo no se ven las cosas con empatía y sensibilidad, que somos la otra parte… Que yo sigo siendo el mismo y no puedo continuar impasible. Que todos podemos ser inmigrantes, sin techo, mendigos o caer en la droga. Que cada cabeza es un mundo. Que hay que conocer a la gente y pensar que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades.
Simplemente agradecer a gente como vosotros que estáis y os expandiré.
Agosto 4th, 2007 at 13:56
Pedro cuando pasen esas cosas llámame que me planto allí en 30 minutos desde Alcalá ¿vale? Besos