Archive for Julio, 2007

“Cervezas indigentes o redes sociales”

Lunes, Julio 30th, 2007

Ayer estuvimos tomando unas birritas. Cuatro indigentes cuatro.

Realmente esto es falso. Eramos un indigente y tres exindigentes.

Primero me llamó “el espía”: “Colega ¿que vas ha hacer hoy? ¿podíamos vernos un rato?” “Vale, a la una en Sol en “La Mallorquina”, le contesté yo.

Entre tanto recibí otra llamada, una llamada que me alegró. La de un colega, al que conocí durante mi estancia en el albergue.

Un buen tipo al que ya le han dado el alta psiquiátrica y está trabajando de ayudante de cocina en un centro oficial y viviendo en una pensión, en una habitación compartida.

Él se define diciendo “yo solo creo en Dios y en Don Santiago Bernabeu”. Es insoportáblemente madridista.

El problema como siempre he dicho es la soledad. Trabajo, habitación compartida en una pensión con un desconocido, sin amigos de fuera de la calle e incluso con verguenza para contar su experiencia y su mérito de haber conseguido salir de ella.

Bueno pués total que nos vimos los tres, calle, excalle y excalle.

“Coño que alegría verte y verte bien”.

“Maricón si es que no llamas, desde que te has hecho famoso, no te tratas con los pobres…. ”

“¿Has aprendido ya a que no se te caigan las fuentes con los corderos?”

“Qué gracioso, bueno que bebemos?”

Ante esa pregunta el indigente disimula y se calla.

“Yo una jarrita de clara” contesté yo. “Yo lo mismo” dijo mi amigo el cocinero.

“Venga “espía” no te cortes ¿que quieres”. “Bueno pues yo una jarra pero de cerveza”.

En esto mi amigo el exindigente saca disimuladamente un billete de 5€ y por lo bajo se lo dá a mi amigo el indigente. “Venga tio no te cortes que todos hemos fumado colillas”.

De repente suena el móvil de -le llamaré a partir de ahora D.Santiago- y se vuelve a oir más o menos la misma conversación.

“Hay mucho cabronazo que no llama a los amigos, ya era hora, estaba preocupado por ti”

Era otro colega del albergue y ahora por suerte también exindigente. Un “poeta” peruano que ha conseguido salir de la calle y traerse a su novia a España.

Al poco llegó, venía del comedor de Martinez Campos, donde había ido a encontrar a un colega para ayudarle recomendándole en su empresa de vigilantes.

Lo de siempre, alegría, saludos y birritas.

Al poco, “¿dónde picamos algo?” D. Santiago propone, “¿vamos a Boñar?”.

Para los que no lo sepan, Boñar es un restaurante madrileño donde cuando pides un tercio de cerveza (1′50€) te ponen un plato de paella, sí he dicho un plato.

El “poeta”, al que por cierto le enseñé en nuestra etapa de albergue a hacer su propio blog,, nos dijo “yo me tengo que ir, empiezo a currar a las tres y cuarto”.

“Bueno tio llama y a ver si nos vemos más”.

Nos quedamos los tres del principio y para hacerlo breve tomamos algunas cervezas más y mucha paella.

El “espía” me decía al final “no sabes que bien lo he pasado” (no olvidar que sigue siendo indigente) “me tengo que replantear mi situación”.

Por supuesto yo le dí todo tipo de ánimos y apoyo y espero que poco a poco consiga con nuestra ayuda decidirse a dar el paso.

D. Santiago ya me ha vuelto a llamar, ha encontrado red social y eso en nuestra situación de exindigentes es casi, por no decir más importante que el trabajo y la habitación.

Tener un grupo de personas con las que poder compartir un rato agradable sin tener que avergonzarse por haber estado en la calle, gente que te entiende y que no te desprecia o te considera inferior.

Es una de las necesidades prioritarias que hay que cubrir para poder seguir siendo un exindigente y no abandonar.

“Ramón Arangüena”

Sábado, Julio 28th, 2007

Cuando empecé a trabajar en la radio, en Onda Cero, conocí a Ramón Arangüena. Es el subdirector del programa de Isabel Gemio “Te doy mi palabra”, en el que trabajo.

Me precio de tener una buena relación con él, incluso creo que tenemos una buena amistad.

Él ha tenido la deferencia de enviarnos un texto para nuestro blog.

Por razones de trabajo y de vivir en ciudad he tratado en muchas ocasiones a personas de la calle. Pero nunca he comprendido bien sus necesidades, sus problemas o sus sueños.

Por ejemplo, en mi colegio mayor, el Chaminade, había un indigente, apodado El Causa, que vivía en los bajos de los apartamentos Villamagna. Sé que alguna vez el director del colegio, Tacho, que sigue siendo el mismo, le dejaba entrar a asearse y le procuraba alimento y ayuda. Yo hablé con él, largo y tendido, en numerosas ocasiones. Aún guardo fotos suyas con sus perros, su caja de vino y sus cartones. Un mal día, al llegar de las vacaciones de Navidad, alguien dijo que había muerto. Al parecer, fue una helada que le pilló arropado por el falso calor del vino. Y no se habló mucho más del asunto entre los compañeros.

Acabé la carrera y mi primer reportaje de prueba para entrar en El Caso, en el verano de 1987, fue hacer un trabajo sobre mendicidad infantil. Tomé mi cámara de fotos y recorrí toda la Gran Vía madrileña en busca de personas que pedían limosna con niños en brazos. Por si acaso también saqué fotos a mendigos de cerca, de lejos, de lado, de frente… Muchas veces, después de robarles su mirada, tenía que escapar. (Una de esas fotos –que aún me estremece- se puede ver en este blog)

Aquello no me convencía porque era imposible hablar con ellos. A pocos metros de esa calle me encontré a los cíngaros de la cabra y el organillo electrónico. También iban con niños. Les di un poco de dinero y les pedí permiso para sacarles fotos. Hice un curioso reportaje. Lo revelé en el cuarto de baño de mi casa de estudiante y al día siguiente llevé de noche las fotos sobrantes a su campamento en La Ventilla, tras la Plaza de Castilla. Allí, frente a la hoguera, donde me invitaron a cabrito, me sorprendieron con su trabajo como exhibidores de películas de cine de verano en los pueblos y con sus canciones en invierno. Hice más fotos y al día siguiente entregué el reportaje con su texto en la redacción del periódico en la calle Covarruvias. El redactor jefe me dijo que de gente de la calle sí, pero de mendicidad infantil aquello tenía poco, pero que ya veríamos…

Recuerdo que esos días cortaron el agua en mi calle, la calle Jaén, y acababan de inaugurar los baños públicos de Bravo Murillo. Allí fui. Pagué cuatro pesetas, me dieron una toalla, el recibo y me duché. No tenía muy claro por qué estaba allí pero sabía que tenía una excusa para conocer algo que, si todo salía como mis sueños de estudiante pronosticaban, no tendría por qué repetir en el futuro. Todo estaba muy limpio, pero vi miseria en las ropas y en los cuerpos.

Me cogieron en El Caso y en un montón de empleos más. He hecho muchos reportajes en sitios dispares. Reportajes sobre mendigos ex-mercenarios, sobre gitanos universitarios, sobre los chabolistas junto a la estación de Chamartín o del interior del agujero blanquecino de La Celsa. Pero también he estado en las calles de Sowetto, en los suburbios de Méjico DF, o en las afueras de Los Ángeles o Santo Domingo y la mirada de los que por allí caminan, sin un rumbo claro, es siempre la misma. Es esa mirada hueca y profunda a la que nunca te atreves a asomarte en profundidad.

Hace tiempo he conocido a Pedro Clúster. Algo tan sencillo y curable como una depresión lo arrojó a las calles, a los cajeros dormitorio, a los cartones aislantes, al miedo a una paliza, a buscar plaza en un albergue, a agachar la cabeza en la cola de la sopa boba, a ver el frío frente a frente y… al fin y al cabo, a cruzar la frontera hacia ese lugar que se encuentra al otro lado del límite comprensible para la sociedad del bienestar a la que pertenezco.

A Pedro le he comentado que también he visto ese agujero oscuro por el que caes durante una depresión. En mi caso fue un error de un médico que me recetó una enorme dosis de tranquilizantes para un simple estómago irritado. Por suerte, mi padre, farmacéutico, pudo tirarlos a la basura en pocos días. Recuerdo que tras el incidente pensé: prefiero perder mis piernas que caer en una depresión. Y fui muy consciente en ese momento de lo que dije. Y aún lo tengo muy presente.

De hecho el asunto de los indigentes tiene alguna relación con los que viven en silla de ruedas. Parece que es un problema que no va contigo pero un simple accidente de tráfico puede hacerte cambiar de opinión de forma drástica. Con los sin techo pasa igual. El último día que estuvo Pedro conmigo mencionó a un hombre expulsado de los bajos de un escalextri que había trabajado en el semanario El Caso en Barcelona. Por los datos le aseguré nervioso que, tal vez, lo he conocido. Ayer me dijeron que otro periodista más joven, que fue redactor jefe mío, se ganaba el sustento en los alrededores de Las Barranquillas. También Clúster me habla de gente que no es “sin techo” pero acude a los comedores gratuitos porque mantiene una economía por debajo de la subsistencia. No sé, pero algo falla en esta sociedad en la que cada vez hay más gente que rebusca digna y discreta en las papeleras…

Por suerte y por decisión, Pedro ha sabido salir del bache y quiere arrastrar a un montón de gente fuera de ese “límite comprensible” para la sociedad del bienestar. Pequeños gestos pueden hacer grandes cosas. Si un primer micro-crédito en la India ha cambiado después la situación de una familia en Lima o en el casco viejo de Granada, sacar a unos pocos de la calle -como ha conseguido Pedro- puede arrastrar al resto y, sobretodo, darles voz. Desde el lugar en que me encuentre también prometo dar la palabra a los indigentes y tirar fuerte, muy fuerte, hacia dentro.
Ramón Arangüena

“Iteracion”

Martes, Julio 24th, 2007

A fuer de pesados, iteramos nuestra campaña.

prueba5

PÁSALA

images

“Disculpas y petición”

Martes, Julio 24th, 2007

Hemos recibido una crítica negativa. Una crítica totalmente justificada y acertada.

“Apariciones en televisión, reportajes, vídeos en el youtube, artículos…
Me sorprende que hablais mucho del incidente en la plaza España de Madrid pero ni pio de lo que pasó la misma semana en Valencia. Acaso por el hecho de estar en Valencia no se les oye? “

Por ello de antemano pedimos disculpas. Teneis toda la razón.

El problema es que no nos hemos hecho eco de un desalojo de indigentes en Valencia, en el conocido puente de Ademuz.

Terra.es

El Ayuntamiento de Valencia desaloja a los inmigrantes del puente Ademuz y lo rodea con una valla metálica

El Ayuntamiento de Valencia ha desalojado hoy a los inmigrantes que pernoctan debajo del puente de Ademuz, en el antiguo cauce del río Turia, y ha colocado una valla metálica alrededor para impedir el acceso de estas personas, a quienes ha ofrecido alojamiento en diferentes albergues municipales.

7216bc6f4a1fcgFOTO: EFE

La actuación del Ayuntamiento Valenciano es muy parecida a la ocurrida en Madrid en el tunel de Plaza de España. Más que muy parecida podríamos decir que calcada.

¿Se habrán puesto de acuerdo? ¿Otra vez las vallas metálicas? El cierre definitivo.

Otra vez sin preocuparse del problema humano.

Quiero desde aquí pedir a nuestros lectores, que por favor, cuando tengan información que les parezca interesante para nuestro blog, no solo nos manden el link de prensa, sino que escriban ellos mismos un artículo o post para publicar. Como ya hemos dicho “cien y cienes de veces” esta bitácora está abierta a la participación de todo el mundo. La única censura que aplicamos es prohibir los insultos y la publicación de datos o hechos sin contrastar.

Muchas gracias a los informantes y a los lectores.

“Hoy he hablado con Manuel Chaves”

Domingo, Julio 22nd, 2007

Venía yo, como siempre, de un locutorio, donde estuve trabajando y decidí tomarme un botellín, hace calor en Madrid.

Entré en el bar “Las Nieves” en la calle Jerónimo de la Quintana.

Pedí mi botellín y miré un rato la tele. Telemadrid estaba puesta, la corrida de toros.

De pronto entró Manuel Chaves con dos guardaespaldas, venía del entierro de Jesús Polanco.

Yo puse cara de poker y seguí viendo la tele.

Chaves pidió una caña y los guardaespaldas una manzanilla cada uno.

Don Manuel se puso a hablar por el movil. Me pareció que con su hijo. La conversación giró en torno a la actuación de Fernado Alonso en el Gran Premio de Europa.

Cuando acabó, no me pude reprimir y le explique el pedazo de actuación de mi paisano. Él se sonrió, al igual que los guardaespaldas. No puedo evitar mi fanatismo asturiano, que le vamos a hacer.

Él siguió viendo la tele, poco interés me pareció por las noticias nacionales, en cambio mucho interés por las internacionales, Turquía e Irak.

Decidí irme, se me acabó el botellín, pero no me pude reprimir y le saludé.

Sí, le dí la mano y le dije ” yo en mi otra vida fuí rico, empresario y hasta conocido, luego llegué a la calle por un problema mental, y ahora que ya estoy fuera de la calle intento ayudar a los que siguen en ella”.

Los guardaespaldas, un poco nerviosos, me sonrieron.

Yo insistí, “Presidente tenemos una página “sinhogar.org” y le pido por favor que ayude a sus paisanos que viven en la calle”

Él me dijo ” intentaré buscar la página”.

Yo me despedí, pero al salir volví a insistir, “no nos olvide, no se olvide de los que viven en la calle”, él me volvió a decir “buscaré tu página” y los guardaespaldas me volvieron a sonreir.

¿Creen ustedes que buscará nuestra página?

Espero que sí, hay que tener confianza, aunque sea en los políticos.

“Renovación”

Domingo, Julio 22nd, 2007

Isabel Gemio lo ha dicho en antena.

Nos renuevan el contrato de colaboración.

Sí, en la nueva temporada seguimos en el programa “Te doy mi palabra” de Onda Cero.

Algo habremos hecho bién.

Pero lo importante es o ha sido Isabel.

Muchas gracias Isabel por seguir apostando por nosotros y seguir apoyándonos.