“O ¿NG?” II
Hace unos dias escribí un artículo titulado “O ¿NG?”.
Más tarde leí una noticia publicada en “Canal Solidario”, con una entrevista a Carlos Gomez Gil.
En ella dice cosas tan interesantes como:
En cuanto a la relación con las autoridades públicas, Gómez Gil advierte de una “dependencia institucional extraordinaria” Las ONG aumentan sus recursos pero no sus espacios de participación
que lleva a organizaciones que comparten los mismos fines “a competir por los recursos económicos”.“Hay un sometimiento económico al Estado y una escasa acción para conseguir recursos propios, que se acentúa con la concentración económica de los fondos gubernamentales en un número reducido de entidades” afirma este sociólogo y profesor de la Universidad de Alicante, que alerta que las ONG aumentan sus recursos “pero no su cauce social ni sus espacios de participación”.
De esta manera, se trata de recordar a los Gobiernos que son los responsables de ofrecer un mínimo de servicios a los ciudadanos y de recodar también a algunas entidades que “no deben apropiarse de parcelas que son responsabilidad de los Estados a cambio de fondos”, añade Carlos Gómez Gil, que señala que “sólo desde la subvención del proyecto no es posible transformar nada”.
En el blog “Labroma” aparece un post muy significativo.
Y hace poco he visto en el periódico “El Pais”, en su sección “El Defensor del lector” la carta de la Presidenta de una conocida Fundación dedicada a luchar contra la exclusión y la indigencia, defendiendose por no haber sido “bien tratada” por la Fundación Lealtad. Es decir no estaba incluida en la lista de Ong’s que cumplen los criterios de buena gestión de la Fundación Lealtad.
Pues ayer vi un libro, de los muchos, editados por dicha Fundación -¿mejorará el gasto de su edicción en algo la situación de los que están en la calle?- en el que entre otras cosas venía, a bombo y platillo, pero eso sí sin excesivos desgloses, el balance del año 2005.
De un total de 1.606.094 € de ingresos declarados, 1.178.501 provenían de instituciones y organísmos públicos, es decir, en torno al 73% de financiación pública.
No quiero entrar ahora en al eficiencia y la eficacia de la aplicación de esos recursos, pero lo que está claro, es evidente, es que nunca debería llamarse “O. No Gubernamental”.
Abril 20th, 2007 at 21:09
Me parecen acertadísimas las apreciaciones de Carlos Gómez Gil, porque creo que se atreve a analizar con rigor lo que muchas personas piensan y consideran y no se atreven a decir.
Falta rigor y seriedad en el mundo de las ONG y sobra irresponsabilidad y márqueting, con o sin causa!
Alfonso Fernández