“Emoción” (Crónica de un domingo III)
A las seis de la tarde, la “Comunidad del Santo Egidio”, celebra una misa solemne por todas aquellas personas indigentes que han muerto en la calle.
La misa ha sido muy emotiva. Se han recordado con nombres o sin ellos a muchos colegas muertos. En Atocha, en Plaza de España, en Vigo, en Barcelona, en Las Palmas, y asi un largo etcétera.
Varios indigentes asistentes a la misa han ido encendiendo velas cuando se citaba a sus colegas muertos. Unos por frío, otros por agresiones, otros por desasistencia. Y supongo que algunos de soledad y tristeza.
La “Comunidad del Santo Egidio” celebra esta misa todos los años desde que en 1983 una indigente en Roma murió en la calle sin que ninguna ambulancia la quisiera atender porque estaba muy sucia.
Ellos se dedican a ayudar dentro de sus posibilidades a los indigentes, hacen rutas nocturnas por Madrid, repartiendo comida y cariño. Yo tengo bastantes amigos y colegas que duermen calientes en sus cajeros o en sus bancos, gracias a los sacos de dormir que ellos regalan.
Después nos invitaron a cenar. Fue en la iglesia de Jesús de Medinaceli. Buena cena y luego algunos regalos. Bolsas con jabón, gel de baño, body milk y también comida para llevar.
Pero sobre todo una flor y una sonrisa de cariño y ayuda.
Durante la cena una indigente leyó un texto que ella había escrito para la ocasión.
Nosotros estamos, como ustedes ya saben, a favor de los derechos y no de la caridad, pero eso no es óbice para que agradezcamos sinceramente la buena voluntad y el cariño que despliegan en todas sus actuaciones los miembros de la “Comunidad del Santo Egidio”