“Vosotros y nosotros”
Un amigo, que como él indica, trabaja en esto de la solidaridad y de lo social, nos manda este arículo.
Promete continuar colaborando y nosotros le recibimos con los brazos abiertos y nuestro cariño.
Evidentemente, por prudencia firmará como “El ilustrado”.
Vosotros y nosotros
Cuando Antonio se murió a causa del frío en el túnel de Atocha sufrí un
asalto a mano armada por parte de preguntas que a día de hoy no sé cómo
responder. Tengo la sensibilidad a flor de piel en lo que a
“sinhogarismo”
se refiere. Político hasta la médula y social por convencimiento,
nacimiento
y educación. Eso fue lo que me enseñaron mis padres, “todos somos
iguales,
la solidaridad es una palabra fundamental y debe de ser un hecho, haz a
los
demás lo que te gustaría que te hiciesen a ti, es mejor ser amigos que
enemigos…” y otros máximos democráticos por todos conocidos de esos a
los
que a todos nos encanta decir que pensamos y practicamos.
Pero a mí no me parece suficiente pensar eso, aunque ya es un punto
importante. Yo creí que era mejor dedicar mi vida a hacerlo. Valoré la
posibilidad de trabajar en la “solidaridad” y la “ayuda al prójimo” y
vivir,
además, de ello (punto este importante para comprender mi
desconcierto).
Encontré en las carreras de lo social la oportunidad de hacerlo, y allí
que
fui. Años de estudio que nunca acaban, prácticas, salarios bajos,
recortes
presupuestarios se compaginan con festivos libres, no trabajar los
fines de
semana, vacaciones de verano y de navidad, malpagar un alquiler y tener
todos los días un plato de comida tras hacer mil cuentas para llegar,
al
menos, al día 25 de cada mes.
Por ahí ya vamos encaminados. Mi vida más o menos hecha. Trabajo
estable en
algo que había establecido como objetivo. Hijos, un coche y una casa en
la
sierra completarían el pack, pero eso quizá tenga un más largo plazo de
ejecución. Pero nos queda otra parte: la realidad del trabajo.
Personas sin hogar. Gente que duerme en la calle, gente que no duerme
en la
calle, gente con problemas de salud mental, drogodependencias, ambas o
ninguna de ellas. Gente que comienza a trabajar y gente que no. Gente
normal
y gente extraña. Gente al fin y al cabo. Tengo un proyecto por el que
guiarme, unos métodos de intervención, unas normas a seguir, unas
conductas
más o menos estandarizadas de atención individualizada para cada
persona
(algo contradictorio, lo sé). Y lo hago. Sigo las pautas más o menos a
rajatabla (aunque algún rapapolvo he recibido por saltármelas alguna
vez) Y
estoy contento con ellas porque, en mi opinión, son bastante cercanas y
liberales. He visto que a día de hoy aún se siguen practicando en otros
sitios labores de beneficencia que ya creía extinguidas. Decenas de
personas
esperando un bocadillo en la calle de Carretas me deprime, sobre todo
si lo
hacen cuando yo voy a ir al cine que hay allí cerca. ¿Por qué no hacen
esas
colas en otro momento y así no me amargan la película?. Y es que aquí
viene
mi gran dilema.
Resulta que estoy trabajando para alcanzar mi utopía de igualdad y
erradicación de la pobreza. Pero casi cuatro años después de empezar
con
esta tarea, los avances que he experimentado han sido mínimos. Me dicen
“hay
personas que están cronificadas y que desde los Servicios Sociales lo
único
que podemos hacer es contención para que no decaigan más”. Estos casos
no
son los únicos, claro. En estos años decenas de personas que entraban
en mi
vida derrotadas por la lucha por la supervivencia se han vuelto a
convertir
en luchadores natos con afanes de superación. No ha sido gracias a mí,
pero
lo he visto, y me alegra.
No obstante, el dilema radica en que pese a estar trabajando por
conseguir
la igualdad, resulta que no somos iguales. Existe un “vosotros” y un
“nosotros” que no se puede negar. A nosotros nos autodenominamos
“profesionales”, “trabajadores”, “coordinadores”, “encargados”….
depende
de la entidad en la que te muevas, el puesto que ocupes, la titulación
que
tengas y el salario que cobres. Vosotros sois “usuarios”,
“pacientes”…
“personas” en algunos casos. Pero existe esta diferenciación. Me decían
cuando estudiaba y me lo dicen ahora que es necesaria hacer una
diferenciación, no mezclar lo personal y lo profesional para ofrecer un
servicio efectivo. Puede que sea así. Pero no me entra en la cabeza ser
diferentes y alcanzar la igualdad desde la diferencia.
Este escrito no es una llamada de auxilio, no pretendo recibir consejos
y
explicaciones sobre por qué sí o por qué no es así. No. Entre otras
cosas
porque no me va a servir para nada. Más bien lo que quiero es expresar
esta
sensación. Quiero sincerarme, gritar que sé que esto existe, que es así
y
que me he conformado con ello para poder sobrellevar un modelo de vida
acorde a los cánones establecidos. No sé cuanto voy a durar así porque,
dado
que me conozco hace mucho tiempo (aunque no al 100%), soy consciente de
que
tengo arrebatos de vez en cuando me canso de mi realidad, intento
cambiarla
y empiezo a romper con todo.
Me gustaría poder exponer mi punto de vista sobre las instituciones, el
Estado, el famoso modelo social, las diferencias entre el trabajador y
la
persona que hay dentro de él. Espero poder seguir expresándome en esta
línea. No voy a utilizar mi nombre, sino un pseudónimo que creo que
viene al
pego. Lo que sí me gustaría es ser sincero y contar las cosas tal cual
las
pienso, expresar mis dudas tal cual me vienen. Ayudadme a ello. Espero
que
mi utopía no sea, como la define el diccionario de la RAE, “Plan,
proyecto,
doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable”
“El ilustrado”
Noviembre 2nd, 2006 at 20:41
hola socio , ánimo , no estás solo en esto, somos muchos, y empezamos a inquietar, yo soy colega tuyo, con algunos añitos de experienciaen con personas sin hogar, y por primera vez me he tropezado algo ilusionante, despues de estar a punto de mandarlo todo al carajo encontrarme con pedro y los comàñeros de la calle que tienen ganas de hablar , de elaborar proyectos por si mismos, de ser dueños de su destino, he vuelto a tener ganas de quedarme , de no irme, de trabajar hombro con ellos , en eldia a dia y a corto y medio plazo , no estamos solos , están todos ellos y estamos todos nosotros , que somos unos cuantos tambien.
Noviembre 4th, 2006 at 21:04
Hoy me he encontrado por casualidad con este blog y he estado echando un vistazo. La lectura de “la perversión del sistema” me ha calado profundamente en un momento que empiezo a hacer bastantes reflexiones sobre mi trabajo como educador en un centro de acogida de menores en Barcelona.
Bien, yo no tengo grandes soluciones, pero sí muchas preguntas y ganas de encontrar otras personas que también se plantean hacia dónde nos lleva nuestro trabajo. Me alegro de encontrar otro punto de encuentro y espero que podamos dialogar sobre todo esto… Vida real contada por personas reales, y esperemos que por una vez, el dialogo sea horizontal, sin nosotros y vosotros.
Felicidades por el blog.