“Entrevista al “osito” Ricardo”

Hoy voy a entrevistar a mi buen amigo Ricardo. Ha tenido una vida dura, complicada e interesante. Es uno más de los habitantes del albergue donde vivo estos días.

Pedro Cluster: ¿Dónde naciste?
Ricardo: En Toreno del Sil provincia de León.

P.C.: ¿Cuantos años tienes?
R: Treinta y ocho.

P.C. ¿Qué recuerdos tienes de tu infancia?
R.: No me acuerdo de haber tenido infancia, solo quizás cuando me crió mi abuela, hasta los tres años en que me llevaron a Barcelona.

P.C.: ¿Con quién fuiste a Barcelona?
R.: Mis padres ya vivían allí. No sé quién me llevó.

P.C.: ¿Hasta cuando viviste en Barcelona?
R.: Hasta los 17 años. En el barrio Gótico, en Santa Coloma y en San Adrián.

P.C.: ¿Qué tal fué tu vida allí?
R.: Mal. Mal por mis padres, separación, falta de dinero. Mi madre como no podía enfrentarse con mi padre lo pagaba conmigo. Otras veces se creía que yo era mi padre y me decía “dejame descansar, dejame en paz, eres un canalla como tu padre”.

P.C.: ¿Que estudiaste?
R.: Hasta 7º de EGB, pero me dijo mi padre que no se gastaba un duro más en libros y que a trabajar. Yo sacaba buenas notas y me habría gustado estudiar filosofía y letras.

P.C.: A partir de los 17 ¿qué?
R.: A partir de los 17 me fuí de casa. A Cambrils a trabajar en un varadero arreglando un yate. De ahí me fuí a Sevilla, trabajé de temporada en un restaurante y conocí a la gente de Remar cuando estaba en la calle.

Estuve con ellos seis años, entre ellos un año y medio de monitor en Marruecos en EL ALIA-MOHAMMEDIA visitando leproserías y haciendo de relaciones públicas. (Me enseña su tarjeta de visista como prueba)

P.C.: De Remar que me cuentas.
R.: Me fuí defraudado de ver como hay gente que de verdad quiere ayudar a los demas, tiene fé y otra gente que en el nombre de Dios se aprovecha de esto.

P.C.: Después de Remar ¿qué?
R.: Volví a Barcelona. Mis problemas de salud fueron a peor, iba trabajando de lo que podía, telemarketing, restauración de muebles, etc. Pero podían más mis problemas de salud. Habitaciones, pisos compartidos. Y hospitales, temporadas largas, en el 2002 estuve por una tuberculosis cerca de un año en una clínica especializada.

P.C.: Tus problemas de salud ¿son?
R.: Primero pancreatitis, mi pancreas no funciona, me operaron de él. Tengo que tomar pastillas hasta que me muera. Diabetes desde los 21 años, luego la tuberculosis y me operaron del tiroides por un adenoma en el 98. Esto era lo que realmente me había creado los problemas con el pancreas. He estado dos veces a punto de visitar a San Pedro. Pienso que si sigo aquí, después de lo que he pasado, es que algo tendré que hacer, será por alguna razón.

P.C.: Cuando aprendiste a pintar.
R.: Desde niño dibujaba muy bien, con muy buenas notas en la escuela y mi hermana la mayor me regaló una caja de acuarelas y ahí empecé. Me molestaba en ir a exposiciones y hablar con los pintores. Me dijeron que con las manos que tenía debería ir a la Masana. Con 16 años hice mi primera exposición.

P.C.: Porqué viniste a Madrid.
R.: Porque me dió un subidón de azucar y me ingresaron. La trabajadora social del hospital dijo que no podía volver a la calle y me dijo que lo único que había encontrado era Remar. Yo acepté porque no podía más y ellos me aceptaron encantados porque yo era rentable. Me trasladaron de Barcelona y me mandaron a Ajalvir para que les organizara el tema de la restauración.

Viendo que de mi trabajo sacaban un montón de dinero, porque lo que yo restauraba se vendía a muy alto precio, y haciendome falta arreglarme la dentadura, fuí a un dentista de ellos que me hizo un presupuesto y los responsables me dijeron que me buscara la vida. Me fuí a un albergue en Alcalá de Henares durante un mes y de allí el asistente social me mandó aquí.

P.C.: Y ¿Ahora qué?
R.: Hace dos meses que cobro el RMI y me han dicho que a fín de mes me tengo que ir del albergue. Intentaré ir a Alcalá de Henares donde tengo contactos para exponer y para restaurar. Y confío en que la petición que hicimos en tu blog, para que alguien me deje un local durante unos meses para poder iniciar otra vez mi actividad como pintor y restaurador, funcione. Que me ocurra algo bueno, un milagro.

Esta es en brochazos la vida del “osito” Ricardo. A pesar de todos sus problemas y vicisitudes, mantiene un espíritu envidiable, si bien es verdad que algunas veces le asaltan pensamientos estúpidos.

¿No hay nadie que le pueda ayudar dejandole el local que él pide para intentar recomenzar su vida?

Lean “Peticiones al oyente“, ahí está explicada su petición.

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