“Contra viento y marea”
Voy a relatar varios casos de personas que desde la calle intentan salir de ella, para que se entienda lo dificil que resulta. Y sobre todo la ineficencia e ineficacia de la actual aplicacion de los recursos por parte de la red de beneficencia social.
Pero antes les voy a hacer una pregunta. ¿Saben ustedes lo dificil que resulta encontrar un trabajo desde “la calle”? Como ejemplo, cuando a uno le preguntan su dirección para hacerle el contrato y tiene que contestar el Parque de Berlín o el Albergue de San Isidro, ¿que creen que pasa?
Una buena amiga, a la que quiero mucho, llego hace menos de un año a la calle por un problema con su casa. Resultó muy afectada psicológicamente por ello.
Pasó por un albergue y después en una habitación pagada por Caritas.
Perdió este privilegio por “diferencias de opinión” con la directora de “su” Caritas.
Tan injusta era la situación que consiguió que un cura al que le explicó lo que le pasaba le pagara personalmente su habitación.
Pero mi amiga tiene demasiado orgullo y demasiados cojo…s y se buscó la vida por su cuenta.
Consiguió a una buena persona que le cedió un pequeño local, un trastero, donde guardar sus maletas. Y ahí está durmiendo sin que nadie lo sepa.
Se ha buscado trabajo. Se levanta todos los día del suelo de su trastero, se asea como puede y se va a trabajar. Se busca la vida como puede en un comedor de beneficencia, para comer y conseguir algo extra para cenar.
Ella sigue sin encontrarse bien pero no piensa abandonar, es demasiado brava.
Y yo me pregunto, ¿esta es la ayuda eficaz y eficiente que ofrece la red asistencial? ¿Se quiere que abandone la calle o que recaiga y siga en ella?
Y lo más importante ¿dónde puede ella reclamar sus derechos? En nuestro caso ¿las reclamaciones? al maestro armero.
Otro caso es el de un español, canario, al que conocí hace ya tiempo y que ya ha conseguido salir de “la calle”. Saludos Carlos, que sigas así.
Estaba en un albergue cuando consigió un trabajo. Tuvo que abandonar el albergue porque tenía un problema de horarios. El horario de su trabajo no era compatible con el del albergue.
Estuvo viviendo un mes en la calle, en concreto en el Parque de Debod, hasta que cobró y se pudo alquilar una habitación. Todos los días se levantaba, se lavaba en fuentes -era invierno- y se iba a currar. Yo le ayudaba cuando podía llevandole bocadillos.
¿No se merecía algo más de ayuda? Vuelvo a preguntarme ¿de verdad se quiere que se salga de “la calle”? Y otra vez ¿dónde se puede reclamar?
Otro caso,el de nuestro colaborador “Lorenzo Hazañas”.
Fué derivado -horrorosa palabra- a un centro terapéutico desde su CAD correspondiente. El ¿falló? y abandonó o lo echaron a los 26 días.
Tiene algún problemilla de adicciones. Por haber ¿fallado?, como castigo, no le dejaron entrar en su albergue, donde vivía antes de su derivación, y ha tenido que dormir en la calle.
Creen ustedes que esta es la solución. ¿No podría ser más perjudicial para él?
Y si fuera así ¿dónde podría reclamar?
No quiero ser tan negativo y no reconocer que a veces la red asistencial acierta y soluciona problemas. Es verdad. Pero yo creo que de lo que se trata es de solucionar las deficiencias ¿o no?
No me quiero extender pero podría contar numerosos casos de gente que ha conseguido salir de la calle no solamente sin ayuda sino con el viento en contra.
Lo que pasa es que también los hay que lo han intentado en las mismas circunstancias y no han podido. Se lo han puesto dificil y no lo han conseguido.
El corolario es que han abandonado y ya son habituales de la calle.
La culpa debe ser de ellos porque son más débiles.