“Ir al super para renovar la tarjeta del comedor.”

Este texto lo escribe mi buen amigo “bubú”. Para los que no hayan leido “Mi diario” les diré que es un personaje entrañable de los albergues y comedores de Madrid, y compañero mio de excursiones.

“El otro día tuve que renovar la trajeta para ir a comer los fines de semana y los días festivos al comedor, llegé sobre las 8.30 am. Ya para entonces tenía delante de mi a unas 15 personas que al final se convirtieron por arte de magia en 20.

A las 9.10 abrieron, mal empezamos, ya que la hora habitual son las 9.00, debe ser que a la persona responsable se le debieron pegar las sabanas con esto del sindrome postvacacional. Empujones y carreras, vamos que ni que estuvieramos en la parrilla de salida de un gran premio de formula 1, y todos quisieramos conseguir la pool position, a mi me toco el numero el numero 6 de la serie amarilla.

A las 10 empezó la trabajadora social a trabajar, ¡¡¡vaya horario de empezar a trabajar!!!, cuando el resto de los demas trabajadores de este pais llevan entre 1 y 2 horas ya trabajando. ¿Es que estos señores tiene un convenio especial?

De los 5 que tenía por delante a dos les entregaron la tarjeta sin tener que entrar a hablar con la susodicha trabajadora y es que hasta entre los indigentes hay clases, ¡¡¡ que morro!!! .

Los otros 3 que tenía por delante empezaron a entrar a las diez, bueno cuando me llego el turno eran las 11 de la mañana ya que la señora se tiró con cada uno de los tres la friolera de 20 minutos.

No sé si para tener que darte una tarjeta tienen que tener 20 minutos de entrevista o es que se tiene que hacer un testamento o tener que ser sometidos a un interrogatorio y todo esto solo para que te den una dichosa tarjeta, como si no tuvieramos que hacer otra cosa.

Otros no sé pero yo tengo otras cientos de cosas que hacer durante el dia, o es que por que seamos indigentes no tenemos derecho a ponernos malos e ir al medico o ir a una entrevisata de trabajo, por que aunque muchos no se lo crean, a muchos de los que estamos en la calle, por no decir a todos, no nos gusta nuestra situacion y luchamos día a día por salir de ella.

Bueno espero que pronto se arregle el tema de la burrrrocracia, si no me he equivocado al escribirlo por que parece que en este país los que tienen que arreglar los problemas, los que estan dando el callo, contraen la terrible enfermedad infectocontagiosa de la burrocratosis, antiguo mal de políticos y de funcionarios pero que ya se extiende por otros sectores.

Espero no haberles aburrido con este relato y me despido hasta el próximo.”

“Bubú”

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