“Sopa de letras”
A los PSH (personas sin hogar) no nos gusta que los PCH (personas con hogar) nos llamen PSH. En primer lugar, porque aunque seamos PST (personas sin techo) muchas veces somos PCH (personas con hogar), aunque nuestra definición de hogar sea distinta de la de ellos. Ellos muchas veces son solamente PCT (personas con techo) porque realmente no tienen hogar luego son PCT y PSH.
En cambio diré que conozco a varios PST que son también PCH.
En segundo lugar porque a los que los PCH nos llaman PSH somos personas, con nombres y apellidos, con trayectorias vitales muy diversas y en ningún caso deberíamos ser un número o una estadística.
Todos conocemos la importancia de la semántica, de la terminología. Hemos pasado de peritos a ingenieros técnicos, de porteros a conserjes, de maricas a gays u homosexuales, de asistentes sociales a trabajadores sociales, todos a mejor. Pero también en los temas que no gustan se utiliza la semántica para desvirtuarlos. Así se ha acuñado el término “subsahariano” que elimina las señas reales de identidad de una mujer senegalesa, un niño angoleño o un hombre keniano. Mejor todos en el mismo saco. Una estadística, números. Despersonalizarlos.
Pués nosotros nos resistimos a que los PCH y los PCT pero también PSH nos incluyan a todos en el mismo saco, nos despersonalicen y nos definan a todos como PSH. Preferimos seguir siendo pobres o indigentes.